En Francia, el campo de refugiados en Calais, es el limbo de los menores no acompañados. Tienen por delante un largo y complejo proceso antes del reencuentro con sus familiares.
Las autoridades galas procuran aliviar esta situación programando diversas actividades para ellos. Una tarea que se vuelve, a veces, muy compleja.
Desde el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) ya han expresado su preocupación por las difíciles condiciones habitacionales y de higiene en que viven los refugiados, después de que las autoridades francesas demolieran la parte sur del recinto, el pasado mes de abril.
El Campo de Calais, más bien conocido como la "jungla" de Calais, es un campamento improvisado donde viven alrededor de 4000 refugiados y migrantes. La mayoría de ellos esperan poder cruzar al Reino Unido a través del Canal de la Mancha en busca de un futuro mejor.
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