Movimientos sociales y los principales sindicatos brasileños convocaron a los indignados por las políticas del presidente a concentrarse en el paseo de la playa de Copacabana.
Acompañados de decenas de artistas e intelectuales, los manifestantes repudiaron al mandatario Temer por estar envuelto en escándalos de corrupción y pidieron que deje el poder para celebrar elecciones directas.
De acuerdo con la Constitución de Brasil, si Temer es destituido o dimite, el Congreso será el encargado de designar a su sucesor en los siguientes 30 días.
Sin embargo, la mayoría de los brasileños está en contra de este procedimiento debido al total desprestigio del Congreso, decenas de cuyos miembros son investigados por corrupción.
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