Un responsable de la policía, que pidió permanecer en el anonimato, confirmó las muertes a la agencia AFP y dijo que el infiltrado "huyó con armas y municiones".
El ataque se produjo mientras los oficiales dormían en sus barracas, en un retén policial en Lashkar Gah, capital provincial, y fue reinvindicado luego por los talibanes.
No es el primer caso de un atentado perpetrado por infiltrados talibanes en las fuerzas de seguridad, un problema recurrente en los últimos 15 años de guerra contra el grupo terrorista, que controla amplias plantaciones de opio en Helmand y que lleva adelante una guerra de insurgencia desde el 2001.
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