La violencia fue a causa de un enfrentamiento entre dos grupos de pandillas rivales, la más reciente en una cadena de masacres que han afectado a las cárceles de Brasil, que han dejado más de 100 muertos.
El hacinamiento es uno de los factores entre los criminales. La cárcel de Alcacuz fue construida para albergar a 620 presos pero tiene 1083. La última rebelión en este penal fue en noviembre del 2015, cuando se descubrió un túnel
En Brasil, el fácil acceso a los armamentos a través de las fronteras, las guerras entre facciones por el control de las rutas del tráfico de drogas, la disputa por puntos de venta de marihuana, crack y cocaína en los principales centros urbanos o la mera intención de mostrar poder, son algunas de las causas de este flagelo.
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