Lula da Silva se defendió este jueves de las acusaciones de corrupción hechas por la Fiscalía. Dijo que el caso en su contra fue un intento para destruirlo políticamente antes de las elecciones de 2018.
El mandatario que gobernó ocho años Brasil, en su discurso emotivo y entre las lágrimas, afirmó que tiene la "consciencia tranquila".
Denunció asimismo la falta de pruebas concretas en su contra. "Prueben una corrupción mía e iré caminando a la cárcel", aseguró.
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