Esta jornada resulta trascendental tanto para el Gobierno, como los oponentes a la reforma, ya que hay una reunión a puertas cerradas de siete senadores y siete parlamentarios, quienes tratarán de llegar a un consenso sobre el texto de la reforma. Si lo logran, la ley regresará a ambas Cámaras y será votada el jueves.
Los sondeos de opinión muestran el rechazo de los partidos de la oposición y la mayoría de los franceses.
“Lo que está ocurriendo hoy es ante todo una octava movilización, con mucha gente en la calle para decirle a los parlamentarios: No voten por esta reforma. Esta reforma es dañina para los trabajadores, pero también es dañina para nuestra cohesión social y no responde a los problemas de los trabajadores que hoy están presentes”, explicó un manifestante en París.
La movilización se realiza mientras los transportes siguen interrumpidos y los trabajadores de refinerías y otros mantienen huelgas indefinidas contra el plan del Gobierno, que respondió enviando a la Policía a desalojar a los manifestantes, empujándolos violentamente y disparando gases lacrimógenos.
Los trabajadores del aseo también se han unido a las huelgas y movilizaciones contra la reforma jubilatoria, por ello han dejado de recolectar alrededor de seis mil toneladas de basura en la capital francesa, París.
mrg/hnb
