La primera ministra en funciones del Reino Unido, Theresa May, sigue pagando un precio político muy alto tras el resultado de las elecciones. Con el país, y con Europa pendientes de que May forme gobierno, los miembros del Partido Unionista Democrático (PUD) de Irlanda del Norte exigen sus demandas para que May pueda seguir en Downing Street (Londres).
La idea de que los cientos partidos en Westminster se coordinen para las negociaciones del Brexit, está ganando adeptos entre políticos, empresarios y la población general, que ven en el resultado de las elecciones un rechazo hacia un Brexit duro.
May se encuentra haciendo malabares políticos, tratando de encontrar apoyos entre los unionistas de Irlanda del Norte y entre las múltiples facciones dentro de su propio partido (Partido Conservador), tras la dimisión de sus dos principales consejeros. Pero con unos pidiendo acceso al mercado único y otros que desean romper con la Unión Europea (UE), May se encuentra lejos de la imagen de un líder fuerte y estable, su eslogan en campaña, para dirigir al país y negociar el Brexit con Bruselas. Mientras tanto, la falta de apoyo de May, se hace cada vez más evidente dentro del Parlamento.
Si la reina Isabel II no realiza el discurso de investidura el próximo lunes, el acto podría retrasarse hasta una semana más, lo que retrasaría a su vez la formación de gobierno y el inicio de las conversaciones con Bruselas sobre el Brexit.
Ian Díez, Londres.
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