• Una bomba de racimo CBU-58, de fabricación estadounidense.
Publicada: viernes, 1 de diciembre de 2017 3:15

El Pentágono considera legítimas las bombas de racimo y elimina la fecha límite del uso de esas armas, que expiraba en 2019.

Así lo anunció el jueves el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) y argumentó que las bombas de racimo son importantes contra “objetivos de área”, como las formaciones de tropas enemigas, aun cuando los críticos advierten que estas armas matan de manera indiscriminada y representan una amenaza para los civiles.

El portavoz del Pentágono, Tom Crosson, justificó la medida mientras arguyó que pese a los esfuerzos para desarrollar municiones de racimo más confiables y seguras, el Ejército estadounidense no ha podido producir bombas que reduzcan su fallo al 1 por ciento o menos. Por ende, alegó el funcionario estadounidense, se tomó decisión de permitir que los comandantes autoricen el uso de dichas armas cuando lo consideren necesario.

En reacción al anuncio, la directora de la división de defensa de armas de la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW), Mary Wareham, condenó la medida y denunció que no hay una razón convincente para el uso de municiones de racimo. “EE.UU. dice que no puede producir municiones de racimo seguras, por lo que ha decidido seguir usando inseguras”, ironizó la activista.

EE.UU. dice que no puede producir municiones de racimo seguras, por lo que ha decidido seguir usando inseguras”, ironiza directora de la división de defensa de armas de Human Rights Watch (HRW), Mary Wareham.

 

Pese a los llamados de la comunidad internacional, hasta el momento Estados Unidos ha rechazado ratificar la Convención Internacional sobre Armas de Racimo, adoptada en mayo de 2008 por 116 países del mundo.

El régimen de Arabia Saudí es el que actualmente, junto con sus aliados árabes, usa esas armas principalmente suministradas por Estados Unidos en su agresión a Yemen, campaña de bombardeos que comenzó en marzo de 2015, y hasta la fecha ha provocado la muerte de más de 12.000 personas, según las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El pasado 7 de enero, HRW aseguró que Arabia Saudí había lanzado bombas de racimo en zonas habitadas por civiles en Yemen, e incluso publicó la fotografía de una CBU-58, fabricada en 1978 en una planta de Tennessee, en Estados Unidos.

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