• La ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton trata de concentrarse.
Publicada: domingo, 4 de septiembre de 2016 9:48

La ex secretaria de Estado recurre a un supuesto golpe en la cabeza para justificar sus varias decenas de olvidos sobre su manera de gestionar datos secretos.

“Siguiendo los consejos de su médico, sólo podía trabajar en el Gobierno unas horas cada día y no podía recordar todas las instrucciones que recibía”, puede leerse en apuntes publicados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) tras las declaraciones tomadas a Hillary Clinton por el escándalo de los emails.

Más concretamente, Clinton aseguró que “no se acordaba de ninguna instrucción ni adiestramiento por parte del Estado en relación con la retención de registros federales y la gestión de información clasificada”, recogía ayer sábado la cadena iraní en inglés Press TV.

Siguiendo los consejos de su médico, sólo podía trabajar en el Gobierno unas horas cada día y no podía recordar todas las instrucciones que recibía”, recoge una nota del Buró Federal de Investigaciones estadounidense (FBI, en inglés), según declaraciones de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton

Los “olvidos” de Clinton suman al menos 40, de acuerdo con el análisis de las notas publicadas: ni su habilitación de seguridad, ni si designó personas para que fuesen asesinadas por drones, ni si recibió algún correo del que pensase que no debía pasar por canales no protegidos, ni qué asistentes tenían acceso a su teléfono y correo electrónico.

La entonces secretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton usa su teléfono móvil en la capital brasileña, Brasilia, 17 de abril de 2012.

 

La presunta conmoción cerebral de Clinton en diciembre de 2012, tras una caída, es “una mentira evidente”, a juicio del especialista en guerra psicológica Scott Bennett, antiguo empleado en el Ejército de Estados Unidos.

Bennett dijo ayer sábado a Press TV, en entrevista telefónica, que él mismo dispone de una acreditación de seguridad de máximo nivel del FBI y que, en esos casos, los acreditados pasan por un aprendizaje “exhaustivo”. El de Clinton debió serlo aún más, dado que ocupaba el puesto más alto en el Departamento de Estado.

El experto confirmó, por otra parte, los rumores sobre la salud de la candidata demócrata a la presidencia, y observó en ella “indicios de Parkinson o de otros cuadros clínicos”.

La semana pasada se supo que el Ejército de EE.UU. usa el caso de Clinton como ejemplo de “amenaza interna” a la seguridad nacional por su manejo de información clasificada.

Las críticas remontan a 2015 y en los últimos meses, al confirmarse su candidatura presidencial, han dado pie a insistentes rumores de que podría ser imputada formalmente o, más recientemente, objeto de un juicio político en el Senado que podría inhabilitarla para la presidencia.

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