• El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford (CVN-78).
Publicada: sábado, 23 de julio de 2016 23:16
Actualizada: domingo, 24 de julio de 2016 0:54

El portaaviones más expansivo de la Armada de EE.UU. carece de eficiencia necesaria para aplicar en las operaciones militares, según los documentos del Pentágono.

El portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78), valorado en 12.900 millones de dólares, no podría funcionar en los combates, ya que tiene dificultades para que los aviones despeguen y aterricen en cubierta, informó el jueves el diario Bloomberg.

Además de estos obstáculos, hay fallos en los sistemas responsables de las armas y las municiones de los portaaviones. Estos sistemas tienen "problemas de fiabilidad pobres o desconocidos" que reducen su capacidad para defenderse.

Estos defectos afectan a gran parte de las operaciones de vuelo. A menos que se resuelvan, lo que probablemente requeriría un rediseño, van a limitar significativamente la capacidad del CVN-78 para llevar a cabo las operaciones de combate", afirmó un documento dirigido por Michael Gilmore, director de pruebas de funcionamiento y evaluación del Pentágono.

"Estos defectos afectan a gran parte de las operaciones de vuelo. A menos que se resuelvan, lo que probablemente requeriría un rediseño, van a limitar significativamente la capacidad del CVN-78 para llevar a cabo las operaciones de combate", afirmó un documento dirigido por Michael Gilmore, director de pruebas de funcionamiento y evaluación del Departamento de Defensa de EE.UU.

El informe también admite que la fiabilidad del radar de banda dual aplicada en estos portaaviones para controlar del tráfico aéreo y autodefender contra cazas y misiles “es desconocida”.

La imagen muestra las partes del portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford (CVN-78).

 

El USS Gerald R. Ford, conocido como el primer portaaviones de nueva generación, tiene un espacio para transportar 75 aviones y más de 4500 personas.

El diseño de este gran buque, de 340 metros de eslora por 76 de ancho, permite realizar hasta un 25 % más de despegues y aterrizajes que sus predecesores por unidad de tiempo. Su entrega a la Armada estadounidense se espera para finales de este año, aunque de momento se desconoce si estos nuevos defectos influirán en el plazo establecido.

Sin embargo, desde cuando empezó su construcción en el 2008, el costo ha aumentado en más de un 22 %, hasta los casi 13.000 millones de dólares.

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