Estoy muy feliz de que la presidenta Dilma pueda ir a Washington el 30 de junio, cuando no sólo profundizaremos nuestras relaciones, sino también haremos planes concretos para la cooperación.
El mandatario estadounidense ha hecho este anuncio en Panamá donde ha estado para participar en la VII Cumbre de las Américas, desarrollada entre el viernes y sábado con la presencia de 35 jefes de Estado y representantes de las naciones de este continente.
Brasil no sólo es uno de los países más importantes del hemisferio, sino un líder muy importante. Estoy muy contento por esta reunión donde discutimos temas como el cambio climático, la energía, la educación, la ciencia y la tecnología, ha dicho Obama después de su encuentro bilateral con Rousseff, según el diario brasileño Folha de Sao Paulo.
"Estoy muy feliz de que la presidenta Dilma pueda ir a Washington el 30 de junio, cuando no sólo profundizaremos nuestras relaciones, sino también haremos planes concretos para la cooperación", ha agregado Obama.

Rousseff ha agradecido la invitación y ha expresado su deseo de visitar Estados Unidos, sin embargo, esta visita será de menor protocolo a la cancelada, es decir, pasa de nivel de Estado a Gobierno.
Antes de partir a Panamá, la mandataria había dicho que "si yo realizara un viaje de Estado, tendría que ser en marzo del año que viene, pero en marzo del año que viene ya es año electoral (en Estados Unidos). Entonces probablemente no será una visita de Estado, haré una visita de gobierno aún este año".
Rousseff tenía previsto viajar a Washington en octubre de 2013, pero decidió “postergar” la visita oficial debido a las denuncias de espionaje efectuado por agencias estadounidenses a funcionarios brasileños, a la empresa estatal Petrobras y hasta comunicaciones personales de la propia mandataria, según documentos filtrados por el exanalista de la estadounidense Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden.
En esa oportunidad, los Gobiernos de Brasil y de Estados Unidos emitieron una nota anunciando que “los dos presidentes han decido aplazar la visita de Estado, ya que los resultados de dicha visita no deben quedar condicionados a un tema cuya solución satisfactoria para Brasil aún no ha sido alcanzada”.
“Las prácticas ilegales de interceptación de las comunicaciones y datos de ciudadanos, empresas y miembros del Gobierno brasileño constituyen un hecho grave, que atenta contra la soberanía nacional y los derechos individuales, y es incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”, señaló la nota.

La jefa de Estado brasileña mostró su indignación sobre el espionaje en la 68° Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) donde denunció que “semejante injerencia es un quebrantamiento del derecho internacional y una afrenta” y también organizó un foro internacional en su país sobre la gobernanza de la red.
Desde entonces, las relaciones se han ido recuperando muy tímidamente, según los analistas por necesidades económicas y políticas de ambos lados: El gigante suramericano pasa por un bache de recesión y el país norteamericano necesita mercados.
El Gobierno de Obama ha dado explicaciones a Rousseff sobre el espionaje y sus planes de reforma, pero no expresó las disculpas oficiales que solicitaba Brasilia.

Esta visita ya se venía venir. El pasado 24 de marzo, Patrick Ventrell, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, informó de los pasos del Gobierno de Estados Unidos para recomponer sus vínculos con Brasil.
Cabe destacar que la presidenta brasileña, en su intervención en la edición séptima de la Cumbre de las Américas, ha resaltado "el buen momento de las relaciones hemisféricas ya no admite las decisiones unilaterales que son contraproducentes". Lo dijo en un claro rechazo a la adopción de sanciones de Obama contra Venezuela al que se ha referido como un "país hermano", que solo pide moderación y respeto a la independencia.
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