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La sede de Wall Street en Nueva York (EE. UU.)
Publicada: viernes, 4 de marzo de 2016 16:18

Al principal centro financiero del mundo no le gusta la idea de que el aspirante republicano Donald Trump tome las riendas de EE. UU., que no siembra más que incertidumbre en los mercados internacionales.

El magnate estadunidense  Donlad Trump es un ejemplo de empresario exitoso que en un principio debería gustar a Wall Street, principal centro bursátil del mundo con sede en Nueva York (EE.UU.), ya que con sus grandes negocios inmobiliarios ha aportado muchos beneficios económicos a los bancos.

Pero en su intento de ser nominado como candidato republicano en las presidenciales de 2016, Trump ha usado eslóganes que han asustado hasta al mismísimo corazón del capitalismo estadounidense.

Donald Trump, multimillonario republicano aspirante a la Presidencia de EE. UU. en 2016.

 

Los temores vienen de que Trump, como presidente, podría lanzar una guerra comercial con China, podría aumentar los impuestos a los ricos de EE.

UU., podría interferir con la Reserva Federal sobre la política monetaria e incluso podría suceder que se rompan por completo las relaciones entre la Casa Blanca y el Congreso norteamericano.

Trump "asusta a los mercados", ha afirmado el estratega jefe de Horizon Investments Greg Valliere, quien añade que "es una gran incertidumbre, y a los mercados no les gusta la incertidumbre".

Por ello y como es lógico, las empresas estadounidenses se ven desconcertadas por los comentarios improvisados que hace Trump a diario sobre temas de gran importancia para los negocios y la economía, desde que comenzó sus andadura electoral, como denunciar los altos salarios que perciben los jefes ejecutivos de las grandes corporaciones, la codicia de los banqueros y las ventajas tributarias que disfrutan los ricos administradores de fondos de Wall Street.

Por otro lado, en su camino para llegar a ser aspirante, el magnate no ha dudado en amenazar directamente la principal fuente de recursos que surte de grandes beneficios a las empresas estadounidenses deportando a los inmigrantes indocumentados que sirven de mano de obra con bajos salarios.

En sus declaraciones, Trump no esconde su animadversión hacia China por manipular su moneda nacional a fin de obtener ventajas comerciales, y por ello ha amenazado con iniciar una guerra comercial contra Pekín.

Incluso ha arremetido contra empresas estadounidenses tan importantes como Ford y Apple, porque fabrican una parte de su producción fuera del país.

También en el seno del Partido Republicano hay quienes están alarmados con la posibilidad de que el precandidato llegue a ganar las elecciones, y no dudan en confesar su disposición a votar por la demócrata Hillary Clinton.

krd/mla/hnb

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