• La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, habla en el palacio presidencial después de que fuera destituida en una votación en el Senado, Brasilia, 31 de agosto 2016.
Publicada: jueves, 1 de septiembre de 2016 5:57

Rafael Correa, se ha solidarizado con la ya expresidenta Dilma Rousseff y con Lula da Silva, al tachar de una apología al abuso y la traición lo ocurrido en Brasil.

"Destituyeron a Dilma. Una apología al abuso y la traición. Retiraremos nuestro encargado de la embajada. Jamás cohonestaremos estas prácticas oscuras de nuestra América". "Toda nuestra solidaridad con la compañera Dilma, con Lula y con todo el pueblo brasileño. ¡Hasta la victoria siempre!", escribió el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en su cuenta de Twitter

Destituyeron a Dilma. Una apología al abuso y la traición. Retiraremos nuestro encargado de la embajada. Jamás cohonestaremos estas prácticas oscuras de nuestra América", escribió el presidente de Ecuador, Rafael Correa en su cuenta de Twitter

Así mismo, la Cancillería ecuatoriana, a través de un comunicado emitido el miércoles condenó la destitución de Rousseff, y rechazó la flagrante subversión del orden democrático de ese país.  

El Ministerio de Exteriores de Ecuador calificó de "espurio" el proceso de destitución llevado a cabo en la instancia legislativa, pues no cumplió con el requisito fundamental de probar que la mandataria cometió delitos de responsabilidad.

Considera además que es un golpe de Estado "solapado" y añade que "políticos adversarios y otras fuerzas de oposición se confabularon contra la democracia para desestabilizar al Gobierno y remover de su cargo de forma ilegítima a Rousseff".

"Estos lamentables sucesos, inaceptables en pleno siglo XXI, suponen un serio riesgo para la estabilidad de nuestra región y constituyen un grave retroceso en la consolidación de la democracia, que tanto esfuerzo y sacrificio ha significado para nuestros pueblos", añade el documento.

El proceso de impeachment contra Rousseff finalizó el miércoles con su destitución apoyada por 62 senadores y rechazada por otros 20. La destitución de Rousseff tiene carácter permanente y no podrá presentarse a nuevas elecciones presidenciales hasta dentro de ocho años, pero podrá ejercer cargos públicos.

Michel Temer —quien ya estaba sustituyendo a Rousseff como interino desde su suspensión en mayo—  juramentó como nuevo jefe de Estado de Brasil hasta 2018 en un proceso que la mandataria tildó de un ‘golpe de Estado parlamentario’.

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