Según un estudio anual divulgado el miércoles por la consultora Mercer, estas ocupan los primeros cinco puestos de la clasificación de 209 ciudades incluidas en este trabajo que analiza el precio de más de 200 variables como el alojamiento, el transporte, la comida, la ropa o los artículos de uso doméstico y de ocio.
Luanda, que en años recientes había sido consistentemente nombrada como la urbe más costosa para expatriados, cayó al segundo lugar en la clasificación debido al debilitamiento de la moneda angoleña.
Después de las cinco primeras de la clasificación, Kinshasa (República Democrática del Congo), Shanghái (China), Ginebra (Suiza), Yamena (Chad) y Pekín (China) completan las diez ciudades más caras para los expatriados, con Nueva York como undécima clasificada.
En cambio, Windhoek (Namibia), Ciudad del Cabo (Suráfrica) y Biskek (Kirguizistán) son las ciudades más baratas para los trabajadores en este ranking mundial.
En Latinoamérica, Buenos Aires (Argentina) se mantiene como la ciudad más cara, a pesar de que en un año ha perdido 22 puestos en la clasificación global hasta el 41º.
La fluctuación de las monedas, la inflación de bienes y servicios y la inestabilidad en los precios del alojamiento son los principales factores que influyen en el costo de la vida para expatriados, según se desprende de este estudio.
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