El número de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se negaron a desmovilizarse y que se negaron a unirse al acuerdo de paz con el Gobierno de Colombia, es muy preocupante, así lo dijo el Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret.
El funcionario señaló que la mayoría se ha dedicado al tráfico de cocaína y la minería ilegal.
A su juicio, el problema es que numerosos exguerrilleros no han encontrado vías alternativas de ingresos tras dejar las armas, una situación que puede poner en peligro la paz.
Negret también advirtió que los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y algunos de los disidentes de las FARC, siguen reclutando a menores de edad para sus actividades criminales. Exigió la inmediata entrega de los niños, como "buen gesto" hacia la sociedad colombiana.
Por otra parte, el funcionario denunció la violencia y la represión, que se registra contra los líderes sociales y los defensores de derechos humanos en Colombia.
Pese a los dos centenares de asesinados, el Defensoría del Pueblo reconoce que sin el acuerdo con las FARC "los homicidios serían superiores".
Aunque advierte que el Gobierno no está atendiendo la oficina de alertas tempranas ideada para evitar que se violen los derechos humanos y el pacto de paz.
smd/msf
