• Una visión global de la Tierra por la noche, compilada a partir de más de 400 imágenes de satélite de la NASA, 4 de agosto de 2017.
Publicada: jueves, 23 de noviembre de 2017 1:40
Actualizada: jueves, 23 de noviembre de 2017 16:17

La humanidad se queda sin noche debido a que la superficie terrestre iluminada artificialmente sigue creciendo.

En un planeta en el que más del 80 % de la población vive bajo cielos contaminados lumínicamente y en el que un tercio de los 8000 millones de terrícolas no puede contemplar la Vía Láctea, la superficie terrestre iluminada artificialmente sigue creciendo sin parar: entre 2012 y 2016 lo hizo a un ritmo del 2,2 % cada año. Y por si fuera poco, el brillo de ese iluminado nocturno también aumentó alrededor de un 2 % anual.

Esos resultados, publicados el miércoles por el diario español La Vanguardia, son parte de un estudio liderado por el Centro de Investigación alemán de Geociencias GFZ en Postdam (Alemania), que publica este miércoles la revista Science Advances. Los científicos han analizado los datos captados por un satélite a lo largo de cinco años y concluyen que nuestro planeta está más iluminado y que, además, las noches son más brillantes, con la miríada de repercusiones negativas que eso tiene sobre la salud humana, sobre la investigación, sobre los ecosistemas y sobre otras especies animales.

La investigación también ha evaluado el impacto sobre la contaminación lumínica que está teniendo el cambio de los iluminados públicos de sodio –la tradicional bombilla amarilla– por luces LED en ciudades y pueblos, y tras analizar los datos recolectados, cuestiona que el uso de ese tipo de iluminación conlleve un ahorro del consumo global de energía. De hecho, han observado justamente lo contrario.

Los investigadores han analizado las imágenes captadas por el sensor VIIRS ubicado en el satélite Suomi National Polar, que orbita la Tierra desde 2011. Se han centrado en analizar tan solo los datos procedentes de los meses de octubre del periodo 2012-2016. 

Imágenes de la ciudad de Calgary, Alberta, Canadá, tomadas desde la Estación Espacial Internacional el 23 de diciembre de 2010 (izqda.) y el 27 de noviembre de 2015 (dcha.), cuando cambiaron a lámparas de LED blancas.


Si bien aumenta, no lo hace en todo el planeta de forma homogénea. Para empezar, en algunas zonas, como Siria o Yemen, disminuye por razones obvias: ambos países están asediados por la guerra. 

Ahora bien, en zonas tremendamente iluminadas, como España o Estados Unidos, la situación se mantiene. Sin embargo, en países en vías de desarrollo en América del Sur, Asia y África, el aumento de áreas iluminadas es mucho mayor y más rápido.

Que la noche no sea oscura tiene repercusiones muy negativas. El investigador Franz Holker, coautor del trabajo, explicó en rueda de prensa que la iluminación artificial nocturna es un contaminante ambiental que amenaza la vida de muchos animales nocturnos, plantas y microorganismos, además de la salud humana.

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