• El ser humano arroja ocho millones de objetos diarios a los océanos.
Publicada: domingo, 11 de junio de 2017 10:06

Alrededor de 45.000 objetos se agolpan en cada milla oceánica cuadrada, dice un informe de la Unesco.

Son restos de basura marina, oleajes de residuos que no solo proliferan en la superficie, sino que también florecen bajo ella y que incluso germinan dentro de sus propios habitantes. En los últimos 40 años, la cantidad de basura marina en la capa superficial de los océanos ha aumentado más de un 100 %, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).

El día 8 de junio, la Asociación Ambiente Europeo (AAE) celebró su conferencia Voces por una Mar Sana, coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de los Océanos, según recoge el diario español El País.

El director de la AAE, Daniel Rolleri, lamentó en su intervención en el evento que el ser humano arroja “ocho millones de objetos diarios al océano, que, en conjunto, alcanzan un peso total de siete millones de toneladas de basura anuales”.

“Pero el impacto no termina en el mar”, detalló Rolleri, “sino que empieza a alcanzar ámbitos como la economía, o la salud personal”. “El zooplancton, la base de la cadena trófica marítima, se come las micro fibras de plástico que expulsamos. Y a su vez, los peces se comen al zooplancton. Uno de cada seis peces comerciales de las costas españolas tiene plástico en su sistema. Y aunque la situación ha mejorado, tanto que ahora la sociedad nos presta atención, este es un fenómeno sumamente complejo”, añadió.

El zooplancton, la base de la cadena trófica marítima, se come las micro fibras de plástico que expulsamos. Y a su vez, los peces se comen al zooplancton. Uno de cada seis peces comerciales de las costas españolas tiene plástico en su sistema. Y aunque la situación ha mejorado, tanto que ahora la sociedad nos presta atención, este es un fenómeno sumamente complejo”, dijo el director de la Asociación Ambiente Europeo, Daniel Rolleri.

 

Y volviendo al Mediterráneo, la situación no mejora. “El Mediterráneo es un mar cerrado”, relató Elvira Jiménez, bióloga marina de Greenpeace, agregando “que solo se comunica con el Atlántico por el estrecho de Gibraltar, lo que ralentiza la velocidad de sus corrientes de agua”. “Y la densidad urbana de sus ciudades costeras, junto al uso de las rutas marítimas, provoca que la basura que arrojamos se acumule muy rápido”, detalló la experta.

Rolleri y Jiménez comparten la misma opinión: el foco no debe centrarse en nuevas medidas y métodos de reciclaje, sino en reducir la producción de plásticos no biodegradables, o en no utilizarlos.

Rolleri, por su parte, finaliza con un mensaje positivo: “Los consumidores podemos informarnos y rebelarnos contra este tipo de producción y de consumo a través del cambio a pequeña escala, nos podemos convertir en un agente del cambio”.

ftm/ctl/msf

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