• El presidente de Brasil, Michel Temer, asiste al anuncio de nuevos fondos para el programa de almuerzos escolares en el Palacio de Planalto, Brasilia, 8 de febrero de 2017.
Publicada: lunes, 13 de febrero de 2017 3:24

Michel Temer se ha construido un búnker para limitar el potencial nocivo que las temidas confesiones en el caso Odebrecht pueden tener sobre su Gobierno.

La operación anticorrupción Lava Jato, que desveló el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil, lleva sacudiendo a las élites políticas y económicas del país, como al propio presidente brasileño, Michel Temer, desde hace casi tres años. Pero lejos de calmarse esto, se espera una nueva escalada próximamente por el caso Odebrechet, según escribió el domingo un columnista del diario Folha de S. Paulo, Bernardo Mello Franco.

El informe hizo alusión al hecho de que los fiscales están indagando a ver si Temer y varios otros políticos del país –muchos de ellos pertenecientes al partido gobernante, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB)--, están involucrados en la red de sobornos y desvíos multimillonarios de fondos públicos desde Petrobras, la petrolera estatal para financiar sus campañas electorales.

Mientras, agregó que el presidente y algunos de sus aliados también están entre los implicados en las confesiones que realizaron 77 exejecutivos de la firma brasileña Odebrecht, la constructora que armó un departamento secreto para sobornar a políticos, a cambio de que se reduzcan sus penas.

En este sentido, resaltó que las “delaciones del fin del mundo” – como se conocen las informaciones que existen sobre casos de corrupción de Odebrecht, por su potencial explosivo-, aún siguen bajo secreto judicial, pero añadió que pronto pueden ser publicadas por el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil.

“La cercanía del tsunami llevó al gobierno a poner en marcha el plan de emergencia”, aseguró Franco.

El STF, sin embargo, parece determinado a seguir adelante y los analistas afirman que el círculo más cercano de Temer está luchando para obtener todas las ventajas que pueda.

Hace poco, Temer elevó al rango de ministro a uno de sus colaboradores más cercanos, Wellington Moreira Franco, designándolo al frente de la Secretaría General de la Presidencia. La Justicia brasileña suspendió de manera cautelar el nombramiento de Franco como nuevo ministro del Ejecutivo del presidente Temer y por haber sido "mencionado, con contenido comprometedor, en la delación de [la constructora] Odebrecht en el ámbito de la Operación Lava Jato", que investiga los sobornos pagados por empresas a políticos y partidos para obtener licitaciones a su favor.

Según la prensa local, las delaciones de Odebrecht pueden afectar, incluso, al propio presidente de Brasil, Michel Temer, y a algunos de sus ministros, que habrían recibido dinero de la corrupción para campañas electorales, con lo que el escándalo adquiriría dimensiones insospechadas.

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