Una corte de la ciudad alemana de Colonia (oeste) escuchará el 27 de mayo el caso de tres yemeníes que perdieron a sus seres queridos durante los ataques de drones estadounidenses en agosto de 2012.
Según un informe publicado el viernes en el diario británico The Guardian, los abogados de los denunciantes atribuyen la responsabilidad de estas pérdidas humanas al Gobierno germano; empero, Berlín rechaza la acusación.
Los querellantes yemeníes consideran a Alemania responsable de estas muertes por haber autorizado la presencia en su territorio (en Ramstein) de una base militar estadounidense que supuestamente desempeñó un papel clave en los ataques con drones en Yemen.
Según los demandantes, la base de Ramstein transmite información crucial que permite a los operadores (en la base de la Fuerza Aérea de Creech, en el estado estadounidense de Nevada) comunicarse con los drones para que lleven a cabo sus ataques en Yemen, Paquistán y Afganistán, entre otros.
Por su parte Kat Craig, directora de Reprieve (organización internacional de derechos humanos con sede en el Reino Unido) expresó su esperanza de que tal medida sea un paso hacia adelante para poner fin a este programa estadounidense que ha acabado con la vida de civiles yemeníes.
Además, los familiares de las víctimas yemeníes afirman que el Gobierno de Alemania también debe asumir su responsabilidad política y legal por la muerte de civiles debido al apoyo logístico en las operaciones de drones en Yemen.

Hace un año distintos informes sostenían que Ramstein desempeñó un rol crucial en las ofensivas con drones. “Sin Alemania no sería posible los ataques de drones de estadounidenses”, confirmó a medios alemanes el entonces piloto de estos aparatos Brandon Bryant.
Los ataques de drones estadounidenses han dejado miles de muertos en países como Paquistán, Afganistán, Irak, Yemen y Somalia. Los últimos datos indican que los civiles son las principales víctimas de estas correrías.
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