La 'muralla japonesa', cuyo coste podría ascender a los 6800 millones de dólares, se alzaría sobre la costa noreste del país del Sol Naciente después de una obra que podría prolongarse durante dos años y dar trabajo a miles de personas.
Sin embargo, desde un punto de vista ecologista, los detractores del muro argumentan que una obra así no sólo arruinaría el paisaje sino que incidiría gravemente sobre los ecosistemas marinos y por ende afectaría a la industria pesquera.
Asimismo, aunque los expertos reconocen que una estructura de estas características amortiguaría la potencia del impacto de un eventual tsunami, la sensación de falsa seguridad que genera en la población podría resultar contraproducente.
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