La protesta se llevó a cabo frente al ministerio de educación y en ella participaron profesores, estudiantes, padres y miembros de la Iglesia católica que se oponen a las políticas discriminatorias contra las escuelas cristianas.
“Las escuelas cristianas no están a la venta”, gritaron los manifestantes, quienes lamentaron, además, que dichos centros educativos reciban menos fondos que los centros educativos ultraortodoxos judíos.
“Exigimos igualdad. Igualdad entre escuelas cristianas y escuelas religiosas judías… y también las escuelas independientes”, dijo Botrus Mansour, uno de los asistentes a la marcha.
Según los manifestantes, el ministerio de educación asigna menos fondos a las escuelas cristianas para obligar a los israelíes a enviar a sus hijos a escuelas ultraortodoxas.

En este sentido, uno de los portavoces del ministerio de educación descartó que las escuelas cristianas reciban la misma suma de fondos que las escuelas judías ultraortodoxas y trató de justificar este hecho basándose en una ley israelí de 1983 en la que se establece que las escuelas cristianas reciban el 70 % de los fondos que reciben los judíos ultraortodoxos.
Cerca de 30 mil estudiantes asisten a las escuelas cristianas ubicadas en los territorios ocupados, sin embargo, solamente la mitad son practicantes de la fe cristiana, circunstancia que se explica por la desconfianza que sienten los israelíes hacia las escuelas ultraortodoxas judías.
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