Los altercados se produjeron en la noche del lunes, hora local, entre agentes policiales armados de porras y los solicitantes de asilo, que trataban de subir a un barco fletado por el Gobierno griego para trasladarlos a Atenas.
El ministro de Interior griego, Yanis Muzalas, describió como “al borde de la explosión” la situación existente en la isla oriental, con una población autóctona de 85.000 personas, a la que se suman 17.000 solicitantes de asilo que buscan la manera de abandonarla.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dio el domingo la voz de alarma sobre la necesidad de evacuar urgentemente a los refugiados hacinados en Lesbos “con el fin de aliviar la presión”.
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