En la capitalina ciudad de Manama, los indignados bareiníes portaron imágenes de Salman, y denunciaron la ilegalidad de su detención y encarcelamiento solo por razones políticas.
Los manifestantes corearon consignas en demanda de una transición pacífica a la democracia, y en rechazo a la familia real saudí y sus fuerzas, que desde hace cuatro años intervienen en los asuntos internos de Baréin.
La marcha, convocada por la Coalición 14 de febrero bajo el lema “Basta Al Saud”, condenó también la guerra liderada por Arabia Saudí contra Yemen, iniciada el pasado 26 de marzo, que hasta la fecha, según fuentes yemeníes, se ha cobrado la vida de más de 4100 personas.
No obstante, la marcha fue contestada por las fuerzas del régimen de Al Jalifa, que reprimieron con mano dura a los manifestantes: en Manama lanzaron gases lacrimógenos y perdigones para dispersar a los indignados.

Fuentes bareiníes informaron el miércoles que el juicio contra Salman, previsto para la misma jornada del miércoles, fue aplazado hasta el próximo 20 de mayo.
Poco después del anuncio, los bareiníes protagonizaron protestas en todo el país árabe en rechazo a la decisión de la corte y exigieron la liberación inmediata del líder opositor.
A este respecto, el prominente clérigo bareiní, el ayatolá Isa Ahmad Qasem, consideró que esa decisión de la corte destaca la política opresiva del régimen de Al Jalifa, y recalcó que “el pueblo bareiní cree en su objetivo y jamás renunciará a sus derechos legítimos pese al alto precio que ha pagado por ello”.

El pasado 28 de diciembre, las fuerzas de Al Jalifa arrestaron a Salman, acusándole de “incitar al derrocamiento” del régimen de Manama; alegaciones rechazadas por Al-Wefaq y la defensa del líder opositor.
Empero, desde esa fecha, Salman sigue detenido y siempre se posponen los juicios para “probar” las acusaciones en su contra.
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