Según el uniformado estadounidense, un próximo ataque se podría producir por parte de otros Estados o grupos bien organizados que busquen dañar, interrumpir o dejar fuera de servicio a servicios básicos como la electricidad y el suministro del agua.
Rogers señaló al caso de Ucrania como un ejemplo de esto, donde grupos no identificados penetraron en el sistema del control central de la electricidad y consiguieron interrumpir el suministro de electricidad a varias zonas en el territorio ucraniano.
Anteriormente también el director de la Inteligencia Nacional de Estados Unidos, James Clapper, advirtió de ataques cibernéticos a gran escala que podrían debilitar toda la infraestructura del país norteamericano.
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