Los legisladores de oposición culpan al Gobierno de apresurarse en apoyar el uso del fracking, método que a su juicio puede contaminar las reservas de agua, perjudicar al campo y provocar terremotos.
La portavoz de Energía del Partido Laborista del Reino Unido, Lisa Nandy, ha acusado a los ministros del Gabinete de buscar llamar la atención del Parlamento para intentar aprobar sin debate "regulaciones débiles".
Por su parte, el líder del Partido Liberal Demócrata británico, Tim Farron, ha denunciado el intento por el Gobierno de hacer aprobar una decisión de forma subrepticia, lo que ha tachado de "indignante".
Los observadores señalan que el cambio permitiría a las empresas de gas de esquisto perforar los parques nacionales. Aseguran que el Gobierno prometió antes de las elecciones generales una "prohibición total" de perforar esos lugares.

El Gobierno se ha comprometido a conseguir el esquisto, diciendo que aumentaría la seguridad energética, mantendría los precios bajos y crearía puestos de trabajo. Sin embargo, existe una amplia oposición y todavía no hay un fracking comercial en curso en el Reino Unido.
Los planes del Gobierno recibieron un duro golpe a principios de este año tras una serie de protestas, cuando autoridades locales rechazaron planes de perforación de un pozo exploratorio de fracking por parte de la empresa de energía Cuadrilla en el noroeste del Reino Unido.
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