Según fuentes extraoficiales, los cadáveres, que tenían rastros de tortura e impactos de arma de fuego, fueron encontrados la noche de miércoles, pero debido a las condiciones climatológicas no fue posible su traslado hasta el jueves.
Aunque la Policía de Guerrero no ha podido localizar a los autores de este crimen, se cree que las muertes se debieron a un conflicto entre dos bandas delictivas que se disputan el territorio en esa zona: Los Ardillos y Los Rojos.
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