Este plan, conocido como Iniciativa de Transformación de Activos de Carbono (TCAF), se iniciará el año que viene y cuenta con un capital inicial de 250 millones de dólares (235 millones de euros) dados por Alemania, Noruega, Suecia y Suiza, aunque el Banco Mundial espera que las aportaciones alcancen los 500 millones de dólares (471 millones de euros).
La TCAF ha sido diseñada para ayudar a los países en vías de desarrollo a asumir los costes del recorte de sus emisiones de CO2 y para combatir el cambio climático.
El plan recompensará a los países por reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero pagándoles una cantidad por cada tonelada menos de CO2 que emitan a la atmósfera.

El BM también ha informado que el precio a pagar por tonelada será distinto en cada caso y se basará en la eficiencia energética, las energías renovables y los proyectos sobre manejo de desechos, además de otras iniciativas para recortar las emisiones de gases en las ciudades y en el sector del transporte.
Esta iniciativa, según el BM, pretende ayudar a los países en vías de desarrollo a poner en marcha los planes de reducción de emisión de gases que se entregaron antes de la Cumbre de París a la Organización de Naciones Unidas (ONU).
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