La mayor automotriz de Europa está acusada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) de diseñar software para modelos diesel de su principal marca VW y su división de lujo Audi que engañaba a los reguladores que miden las emisiones tóxicas.
Comprenderán que estamos preocupados de que sufra la excelente reputación de la industria automotriz alemana y en particular la de Volkswagen", indicó el ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel.
Unos 20.000 millones de euros de la capitalización bursátil del grupo se esfumaron el lunes pocas horas después de la apertura de los mercados. En el cierre de la bolsa de Fráncfort, la acción de Volkswagen cayó a 133,70 euros.
El gigante alemán admitió haber equipado modelos diésel en EE.UU. con un software para modelos diésel que falseaba datos de emisiones contaminantes, un escándalo que le costará caro en el plano financiero y en términos de imagen.

Por su parte, el ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, expresó su preocupación por el impacto de lo que definió como "un mal caso" para la vital industria de automóviles del país e instó a Volkswagen a aclarar totalmente las acusaciones.
"Comprenderán que estamos preocupados de que sufra la excelente reputación de la industria automotriz alemana y en particular la de Volkswagen", dijo Gabriel.
Volkswagen debería pagar 37.500 dólares por cada vehículo que no cumpla la ley federal llamada Clean Air (“aire limpio”). EPA contabiliza que la empresa instaló el software en unos 482.000 coches diesel, de cuatro cilindros y de las marcas Audi y Volkswagen, que fueron vendidos entre 2009 y 2015. La suma de la amonestación ascendería a 18.000 millones de dólares.
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