La familia real desempeña estos roles aparentemente complementarios al proyectar una imagen cuidadosamente elaborada y celosamente guardada de decencia, diligencia y cumplimiento inquebrantable del deber.
Con ese fin, la monarquía británica hace todo lo posible para desalentar, distraer e interrumpir cualquier escrutinio real de su verdadero papel y desempeño. Pero mantener las apariencias no es siempre una tarea fácil.
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