En 1963, cien años después de la firma de la Proclamación de Emancipación por parte de Abraham Lincoln, Martin Luther King, líder de la iglesia afroestadounidense y la comunidad negra en Estados Unidos, pronunció un discurso histórico en una gran reunión celebrada frente a su estatua en Washington.
Martin Luther King afirmó que los negros en Estados Unidos aún no eran libres, sino que estaban cautivos con cadenas de discriminación y separación racial y viviendo en la pobreza.
De modo que, aún ahora, después de más de medio siglo, la sociedad estadounidense no se ha librado de este cautiverio.