• Terremoto en Colombia | ¿Qué opinas?
lunes, 17 de agosto de 2026 1:15

Han pasado apenas unos días desde que Abelardo de la Espriella asumió las riendas de Colombia, y su recién estrenado mandato ya tiene una primera marca indeleble: la indolencia.

El devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país el pasado lunes dejó muerte, destrucción y a miles de familias en el desamparo absoluto.

Mientras los colombianos escarbaban con sus propias manos buscando a sus seres queridos, De la Espriella enviaba besos a las cámaras. Sonreía. Posaba. Como si el país no estuviera en medio de una de las mayores tragedias en décadas.

La imagen del mandatario frívolo riendo entre ruinas y cadáveres ha dado la vuelta al mundo. Y no es un error de encuadre, no es un mal ángulo. Es una falta de respeto a la memoria de las víctimas, y es la prueba irrefutable de un Gobierno que entiende la política como puesta en escena, no como servicio al pueblo. De una administración que trabaja para el aplauso, no para el pueblo. La indignación crece en las calles. Al mismo ritmo, los muertos siguen sin ser rescatados y los heridos sin ser atendidos. Colombia sangra, y el presidente sonríe. 

mep/tqi

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