• Detrás de la Razón: Rusia y China declaran el juicio final al dólar ¿quién ganará en esa guerra?

El problema del dólar no es que sea malo como tal, pues es dinero y es una herramienta de intercambio y adquisición.

Así, el papel, el símbolo “$” y su valor no tienen problema, el verdadero problema del dinero es su emisor, quien lo controla, quien lo emite, quien lo factura y quien lo imprime, porque es quien pone entonces las condiciones por la dependencia a su sistema.

En una analogía burda, veamos al dólar como un estadio de futbol, donde se libran batallas de intercambio para ganar y perder, los competidores lo necesitan para jugar el juego de la vida comercial, pero el problema no es el estadio de futbol cuando fija sus reglas y condiciones, sino quién las fija, o sea el dueño.

El problema son las políticas y decisiones de los impresores del dólar: públicamente la FED o Estados Unidos, y detrás, las grandes corporaciones mundiales que dictan a qué nivel de impresión y a qué porcentaje deben estar las tasas de crédito en EE.UU., con lo que controlan el flujo de capital, o sea el flujo de intercambio de dólares-mercancía-servicios y con lo que hacen florecer o explotar economías, ya sea de empresas o países.

Así, depender del dueño emisor del billete es la peor trampa económica, porque tu partido de futbol, es decir, tu país o negocio, dependerá de las reglas que imponga el regulador: la mentada Reserva Federal (Fed).

Entendido esto, se entiende por qué a Vladimir Putin y a Xi Jinping, presidentes de Rusia y China, les urge independizarse del dólar. Es por ello que en su reciente cumbre de colosos, ellos dos, solos con su equipo cercano, diseñaron una estrategia con la que dicen, tratarán de vencer al dólar o por lo menos su dependencia.

El billete de la pirámide de Egipto con el ojo que todo lo mira, es incómodo porque su valor no lo dicta quien más tenga el billete, sino como explicaba, el dueño del estadio, y si vamos a tener un partido de fútbol entre nosotros, para que alquilar el estadio ajeno, juguemos en nuestra calle, es lo que prácticamente están haciendo China y Rusia, y que hoy quieren reforzar; en los últimos años su comercio, aunque en un muy bajo porcentaje, lo han hecho con monedas propias.

Rublos y yuanes. China pagó el 9 % de lo que compró a Rusia, en rublo contante y sonante, y Rusia pagó el 15 % de lo que compró a las empresas chinas, en yuan, también en activo vivo, el año que acaba de pasar. En la reunión de este fin de semana en Pekín, Xi y Putin acordaron reforzar más este mecanismo ¿cómo? Incrementando su nivel de negocios, siendo rígidos al alentar e impulsar a sus empresas a que la operación la hagan en rublo-yuan y no en dólar, y creando más fuentes de cooperación conjunta para que en lugar de comprar o comerciar con otros países o regiones, el dinero se quede en casa de dos.

Este es el plan de los dos grandes que encabezan la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que este fin de semana también tuvo su cumbre en Quingdao, China, donde no perdieron la oportunidad de sonreírse ante las fracturas y tensiones que está sufriendo su contraparte el G7, el grupo de las economías más poderosas del planeta.

Criticaron a Trump por su egoísmo nacionalista-proteccionista del “America First”, y prometieron luchar contra sus intenciones, en ese sentido saltó el acuerdo nuclear y del abandono que le hizo Trump. La OCS mostró unidad con Irán, quien es un país observador de esa asociación, y pidió se cumpla el acuerdo nuclear.

Con pompa y platillo y un despliegue espectacular de luces, la ciudad dio la bienvenida y la despedida a los 8 países de los que algunos llaman la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de oriente: Rusia, China, India, Paquistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la tarde; México, doce del día, y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

smd/ncl/hnb

lunes, 11 de junio de 2018 22:37
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