• Detrás de la Razón: ¿Cómo hacer para ocultar que usted mató a alguien? Miles de millones, Trump y el príncipe

Esta vez la realidad superó a la imaginación. Lo que se filmó en Turquía fue auténticamente una película de terror, asesinato, traición y suspenso.

Superaron a Hollywood y por mucho. Un periodista del diario estadounidense The Washington Post, el famoso periodista saudí, Yamal Jashoggi, quien se iba a casar, acudió al consulado de Arabia Saudí en Estambul y sabrá Dios cómo salió, porque hasta ahora es, que no volvió a salir.

La Policía y la MIT (Organización Nacional de Inteligencia de Turquía, por sus siglas en turco) dijeron que fue asesinado dentro del consulado por un comando de 15 saudíes que llegaron precisamente ese mismo día, discretamente en dos aviones separados, con un equipo de moto sierra y un doctor experto en autopsias, así, o más claro. Y que Jashoggi murió así, hecho pedazos, descuartizado y sacado del consulado para esparcir su cuerpo en algún lado.

Hasta ahí, la película de terror parecía que iba a tener un desenlace común, todos estaban mirando a Arabia Saudí, hasta el propio presidente de EE.UU., Donald Trump, que amenazó con sanciones, pero de pronto, el presidente pelidorado dio un giro y dijo que habló con el rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, quien le dijo no tener nada que ver con el asesinato, y le creyó, y entonces comenzó a hablar de asesinos solitarios, algo tan sorprendente que dentro de la misma política de Washington se burlaron de que Trump se estaba convirtiendo en agente de Relaciones Públicas de la monarquía saudí.

Además se filtró la información de que Arabia Saudí prepara un informe donde finalmente reconocería que el periodista murió dentro del consulado por un interrogatorio en el que se les pasó la mano, contradiciéndose totalmente después de dos semanas de haber estado negando la muerte y afirmando que Jashoggi había hecho los trámites y se había marchado de la sede diplomática.

Independientemente de la verdad que quieran ahora contar, parece evidente que están montando toda una obra teatral para decir que el príncipe heredero saudí, Muhamad Bin Salman, que es el que controla todo en ese país, no tuvo nada que ver en la desaparición o asesinato, a pesar de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense interceptó conversaciones donde se señalaba su orden de capturar al periodista.

Y el presidente estadosunidense, pues parece que está dentro del juego. ¿Por qué? Es evidente, la verdad vale mucho menos para Trump que los miles de millones de dólares que están en juego, sus contratos de armas y sobre todo, proteger la buena actitud para que Arabia Saudí acepte subir su producción de petróleo para hacer eficaces las sanciones contra Irán en puerta el 4 de noviembre.

Por otra parte, la inteligencia de EE.UU., cree que las pruebas que ofreció al principio la inteligencia de Turquía, comenzarán a ocultarse debido a una posible, primero presión tipo extorción y después negociación turca sobre los saudíes para que ayudaran a salvar con préstamos, a la raquítica situación económica por la que atraviesa Turquía. Y así, todos contentos.

Una verdad y una vida de alguien que sabía demasiado o que significó el posible quiebre del aliado militar petrolero más grande que tiene EE.UU. en el planeta: Arabia Saudí, la película dolarizada que cambió el destino de la verdad y protegió el plan siniestro.

En “Detrás de la Razón”, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid.

mhn/nii/

martes, 16 de octubre de 2018 23:19
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