• Ucrania apuesta por bombas biológicas | Detrás de la Razón
jueves, 10 de marzo de 2022 21:54

EE.UU. no ha tenido más remedio que reconocer que ha financiado y está financiando laboratorios bacteriológicos en Ucrania y no en cualquier parte de Ucrania, sino en plena zona fronteriza con Rusia. ¡Qué casualidad! Obviamente, Rusia exige explicaciones a Washington ante este descubrimiento y digo descubrimiento, porque han sido las fuerzas rusas durante el operativo especial de desmilitarización de Ucrania las que han descubierto estos laboratorios bacteriológicos que EE.UU. trató de ocultar con insistencia.

Para el vocero del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, ahora se entiende las serias preocupaciones del Pentágono sobre el descubrimiento y divulgación de estos experimentos bacteriológicos que se venían realizando en suelo ucraniano, con apoyo y financiamiento de EE.UU.

Para la Vocera de la cancillería rusa, María Zajárova, este descubrimiento es una clara violación a los tratados firmados sobre este tema tan delicado, por lo que la Administración estadounidense y su Departamento de defensa están obligados a informar a la Comunidad Internacional de los programas que, en este tópico, se llevaron a cabo en Ucrania.

Por parte de EE.UU., la Subsecretaria de Estado estadounidense, Victoria Nuland, no tuvo otra opción que reconocer la existencia de estos laboratorios, a la vez, que la jefa de prensa de la casa Blanca, Jen Psaki, trató de desviar el tema, tratando de convertir a las eventuales víctimas en victimarios.

Para Psaki, ahora que Rusia ha hecho acusaciones falsas en contra de EE.UU. y cuenta con el respaldo de China, utilizarán esa “falsa bandera” que han intentado crear para ser ellos quienes usen armas bacteriológicas contra Ucrania, haciendo creer que son los mismos ucranianos.

En otro punto, hoy se reunieron en Antalya, el canciller de Rusia, Serguei Lavrov, y el de Ucrania, Dmitro Kuleba, sin resultado alguno. Ucrania pide un alto el fuego de 24 horas, mientras Lavrov interpeló al canciller ucraniano sobre los laboratorios bacteriológicos, a lo que Kuleba se limitó a negar su existencia.

Por Carlos Alonso

mrz/mrg

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