• Detrás de la Razón: OTAN apunta a China y Rusia
miércoles, 16 de junio de 2021 20:55

Aún muchos recuerdan el momento en que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo hace unos dos años, en el contexto del 70.º aniversario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que la Alianza experimentaba una "muerte cerebral". Una frase que fue motivo de titulares y análisis en la prensa.

Se sumaban los efectos del discurso de Donald Trump, en nombre de EE.UU., contra los otros miembros y se hicieron visibles hasta las divisiones en el ente.

Podría parecer muy lógico que toda institución u organización afronte, en algún momento de su existencia, crisis y dificultades. De hecho, no era la primera, ni la única situación tensa que pasaba la OTAN, pero sí marcaban precedentes las interrogantes sobre las consecuencias de una ruptura de sus integrantes, de cómo quedaría la seguridad y defensa de Europa, o si podría garantizárselas por sí sola.

Si hacemos un flash back, la llamada Organización del Tratado del Atlántico Norte tuvo sus orígenes en la firma del Tratado de Washington de 1949. Diez países de ambos lados del Atlántico ―Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido― se comprometieron a defenderse mutuamente en caso de una  agresión armada contra cualquiera de ellos.

Pero la evolución del escenario internacional fue determinando una continua adaptación de la Alianza, según los cambios en su entorno estratégico. El ejemplo más preciso fue en 1989, tras el fin de la Guerra Fría. Así, durante la década de 1990 y 2000 se fueron haciendo significativas reformas en su estructura, se añadieron nuevos miembros, hasta llegar a los 30 actuales, y se adaptaron sus mandatos y objetivos.

Objetivos que fueron cambiando y que, ahora, la recientemente elegida Administración estadounidense de Joe Biden parece estarle dando el oxígeno que necesitaba, colocando entre los objetivos de la mira de la OTAN también a China y Rusia.

¿Se cierran entonces las heridas dejadas por la era Trump en el seno de la organización? A la luz de lo dicho por el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, podría considerarse que sí.

Lo cierto es que mientras que Stoltenberg asegura que no se quiere entrar en una nueva guerra fría con China, sí sentencia que hay que hacer frente al auge del gigante asiático, algo que parece contradictorio. Tal vez esa meta sea necesaria para lograr avanzar en los temas del presupuesto de la Alianza, la inversión de cada miembro, de su modernización en base a las nuevas exigencias actuales ―como la cibernética― y seguir subsistiendo en pro de lo que llaman la seguridad colectiva.

En esta edición de Detrás de la Razón, por HispanTV, analizamos, junto a nuestros expertos en la materia, estos nuevos retos de la OTAN, y las reacciones desde el eje China-Rusia, tras estar en el foco de la organización militar del Occidente.

Por Danny Pérez Díaz

rtk/anz/mkh

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