• Detrás de la Razón: El mano a mano de 2020: Trump vs Biden
martes, 22 de septiembre de 2020 22:37

Las elecciones de Estados Unidos han sido trascendentales siempre por el impacto y las dimensiones en el mundo entero.

Este año, y con todo el revolcón que ha dado el presidente de EE.UU., Donald Trump, al interior de Estados Unidos y en todos los continentes la tensión se puede cortar con un cuchillo.

La pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, las divisiones de todo tipo en el país, la crisis económica y la aversión que ha generado esta Administración en el escenario internacional harán que los estadounidenses se trasnochen y hasta contengan la respiración para ver quién se alza con la victoria, el demócrata Joe Biden o Trump.

Aunque el sistema electoral de Estados Unidos es un embrollo que pocos entienden, lo que sí ha quedado en los libros es que en cinco elecciones presidenciales, el ganador del mayor número de votos perdió, así es. Dos retos se han perfilado en estos comicios: fraude o no fraude, con el mayor voto postal de la historia estadounidense, y la aceptación de la derrota o no por el magnate.

El bipartidismo estadounidense en la lidia, ¿quién ganará?

Desde hace más de un siglo, EE.UU. ha empleado el voto postal sin mayores problemas, pero en la campaña electoral, Trump ha dicho que si se permite la votación por correo a todo el mundo, Estados Unidos “nunca tendrá una elección presidencial justa” en los comicios del próximo 3 de noviembre.

Ya en julio, Trump empezó una campaña de máxima presión, uno de grandes gustos, contra el voto universal por correo, pese la pandemia, es más ha dicho que no dará más fondos al Servicio Postal para obstaculizar esta vía. La salvedad que hace Trump es solo si alguien está de viaje y pide votar por correo, o voto ausente.

Con cerca de siete millones de contagiados y más de doscientos mil muertos en EE.UU., los ciudadanos este país, sobre todo las autoridades locales tanto demócratas como republicanas, se apegan al voto por correo tratando de evitar la expansión de la enfermedad.

Varios estados han decidido enviar papeletas de votación, otros piden que se haga la solicitud con el objetivo de evitar la congregación de muchas personas en espacios limitados. No obstante, la crisis sanitaria ha afectado a todo y el sistema postal no está preparado para cubrir tantas tareas.

Desde el Servicio Postal y entes relacionados al proceso electoral indican que las boletas electorales se imprimen en papel con una filigrana específica, por impresoras certificadas y usan sobres oficiales con códigos de barras que escanean funcionarios electorales.

Es más afirman que, con el código de barras único, a medida que se recibe una boleta o la persona vota, el registro se guarda automáticamente.

Votar dos veces en Estados Unidos constituye un delito federal.

No obstante, Trump insiste en que los ciudadanos deben primero votar por correo, si esa opción es admitida en su estado, y luego el día de la elección concurrir a la mesa de votación para asegurarse de que su voto llegó y, de no ser así, votar nuevamente. Lo que nos deja pensando es ¿por qué si es tan malo el propio Trump utilizará esa opción para votar?

El mandatario estadounidense señala que el aumento del voto por correo puede dar lugar a la manipulación de los resultados, pero expertos en el proceso dicen que no hay pruebas de peligros significativos al respecto.

Ahora, el otro reto. Trump ha rehusado varias veces decir si aceptará los resultados en caso de derrota, no obstante, ha admitido que es un gran perdedor.

Algunos constitucionalistas de EE.UU. han coincidido en que si Trump se niega a reconocer los resultados, puede empezar un proceso, pero una vez se declaren los resultados oficiales, la Vigésima Enmienda a la Constitución determina el comienzo y final de su mandato por lo cual está compelido a marcharse.

Con todo, el equipo legal de Biden asegura que ya cuenta con expertos legales que trabajaron con el expresidente Barack Obama, para garantizar “la mayor protección electoral en la historia de las campañas presidenciales”.

Analistas de medios dicen que el resultado oficial podría tomar una o dos semanas más tarde del 4 de noviembre, cuando deberían anunciarse resultados, y esto se debe a la situación especialísima en que está el mundo por la COVID-19 y el voto por correo. Pero, dicen ellos, es mejor tarde y con un cuidadoso conteo que lamentar después las prisas.

Lo coyuntural deberían ser los programas de Gobierno, pero esa no es la opción principal en esta lid.

Trump sigue apostando por su consigna America First y sus supuestos logros económicos, intentando evadir la pandemia de sus mítines, y, por supuesto, usando la lucha contra el terrorismo y los acuerdos mediados con sus aliados árabes como grandes logros, no da detalles específicos de cómo llevará la economía, la educación, la salud, la crisis sanitaria.

Joe Biden es un político demócrata de larga data, algo apático, pero que para muchos, es el mal menor en estos momentos. Aunque en su programa no se delinea importantes empresas a cumplir.

Sobre las posibles injerencias extranjeras en estos comicios, el Buró Federal de Investigación (FBI, por su sigla en inglés) no ha identificado ningún ataque extranjero a la infraestructura electoral de Estados Unidos desde el inicio de 2020, indicó el director de la oficina, Christopher Wray.

Desde Rusia y China han reafirmado que su política exterior se opone a la intromisión en los asuntos internos de otros países.

No podemos olvidar a los más vulnerables en este país.

Nosotros dedicamos estos minutos a los latinos, migrantes indocumentados, los jóvenes que llegaron a EE.UU. cuando niños, el plan Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), los afectados por el coronavirus, a los que no tienen seguridad social, las madres solteras, a los empresarios constructivos que han tenido que cerrar los negocios que un día sus abuelos con tanto sacrificio forjaron, porque muchos de ellos no pueden votar o han perdido las esperanzas.

Estados Unidos debe recuperar su norte, el orgullo por su democracia para todos, y no serán ni Trump ni Biden los que hagan el milagro, serán esos migrantes, esos estadounidenses que a sol y a sombra siguen trabajando por sus hijos, por darles una vida mejor.

Lo que ocurra el 3 de noviembre en EE.UU. es importante, pero no tanto como para detener a nadie, para robar los sueños. Eso sí esperamos que elijan al más cualificado, ¿no dicen que los pueblos tienen los Gobiernos que se merecen?

Por: Cristina Leiva.

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