• Detrás de la Razón: ¿Quién es más poderoso, el petrodólar o el terrorismo? quieren frenar a Irán
martes, 3 de abril de 2018 20:53

Arabia Saudí se frota las manos. Como no se pudo frenar la influencia de Irán a través de guerra subsidiaria en Siria e Irak, armando a miles de milicianos, presionando y financiando partidos y políticos en El Líbano, en el mismo Irak, ahora el siguiente nivel de guerra, es el encanto de los petrodólares.

Irak de mayoría chií y con simpatía hacia Irán, está siendo visto como un nuevo campo de batalla por la casa real saudí, pero no con misiles, ni milicianos, ni violencia, ahora con el poder de la inversión y compra. Los saudíes quieren incrementar su poder y permear la frontera iraquí con una serie de inversiones, a las que a muchos iraquíes les brillan los ojos, pero también a muchos les llena de indignación.

Diferentes sectores de Irak han acusado a Riad de armar a los terroristas del EIIL (Daesh, en árabe) y de otras facciones que precisamente se devoraron la nación iraquí en 2014, sembrando terror, decapitando gente y extendiendo la sangre en ciudades y calles.

Y no solo en Irak, la propia Hillary Clinton (la exsecretaria de Estado estadounidense) señaló a Arabia Saudí, Catar y Kuwait como las fuentes del dinero para el terrorismo, cosa que incluso no le importa al presidente de EE.UU., Donald Trump, porque primero está el negocio ‘Aun así, los informes del Gobierno estadounidense dicen que el apoyo financiero para el terrorismo de parte de los saudíes sigue siendo una amenaza para el reino y la comunidad internacional’, publicaba el diario estadounidense The New York Times en su propio editorial, el pasado junio 19.

Así, la ayuda de Arabia Saudí para la reconstrucción iraquí o la relación con los saudíes, causa indignación para buena parte de los ciudadanos que ven a su vecino como el enemigo, o que por lo menos toleró la existencia y financiamiento de los grupos extremistas.

Pero tal parece que el dinero sigue avanzando y poco a poco las relaciones con los saudíes se comienzan a restablecer como estaban antes de la invasión del exdictador iraquí Saddam Hussein de Kuwait en 1990, que puso a Irak como el enemigo, o más aun, antes de la guerra Irán-Irak en los ochenta.

‘Se reanudaron los enlaces aéreos entre Arabia Saudí e Irak, con 140 vuelos cada mes. Varias empresas estatales, incluido SABIC, el gigante petroquímico saudí, están registrando oficinas en Bagdad, capital de Irak. En una conferencia en Kuwait el mes pasado, el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Adel al-Yubeir, prometió mil millones de dólares en préstamos y $500 millones más en crédito a la exportación para apoyar la reconstrucción de Irak después de la guerra con el grupo terrorista de Daesh, reporta el periódico ‘The Economist’.

La cosa va en grande, reapertura de consulados, construcción o remodelación de hoteles, una fuerte inyección de inversión y hasta la promesa de construir el estadio de futbol más grande del mundo en Bagdad. ¿Qué le depara a Irak? ¿Se hundirá en el control saudí o florecerá su situación económica? ¿Hay trampa, maldad, ignorancia u olvido?

Lo que muchos denuncian en Irak, más cuando se supo que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salman, pisaría tierra iraquí y que provocó protestas y marchas para impedirlo, es que la dignidad tendrá que conservarse, al no negociar con alguien que de alguna forma perjudicó al país, ya que la ideología wahabí que existe en el reino de Arabia Saudí no la pueden esconder, ideología, similar, parecida o aun pero, fuente de inspiración para el terrorismo internacional: ‘La fuente del extremismo islámico que promueve y legitima tal violencia yace en la fanática raza ‘wahabi’ del Islam centrada en Arabia Saudita’, publica el periódico estadounidense, The Huffington Post.

En ‘Detrás de la Razón’, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la tarde; México, doce del día, y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

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