• Detrás de la Razón: Misteriosa desaparición, entra y no vuelve a salir

Una auténtica película de terror se rueda en Turquía. Un famoso periodista y columnista del Washington Post se desapareció por arte de magia, o más bien de la mafia.

El atrevido, por sus columnas y dichos, Yamal Jashoggi acudió al consulado de su país, el de Arabia Saudí, en Estambul para tramitar unos papeles para el casamiento con su novia. Cuál sería la sorpresa que entró a donde supuestamente protegen a los ciudadanos y no volvió a salir.

La Policía de Turquía en sus primeras investigaciones dice que está muerto, que lo asesinaron dentro de la sede diplomática, más aun, se ha confirmado la llegada de 15 saudíes justamente el mismo día que Khashoggi entró. El equipo a las horas posteriores, abandonó Turquía.

Muchos creen que todo fue fríamente calculado para deshacerse del famoso escritor que ha cobrado gran prestigio no solo por sus entrevistas al fallecido Osama Bin Laden, sino porque en los últimos tiempos se ha hecho gran crítico del Gobierno monárquico del país petrolero más rico del mundo: Arabia Saudí, y de las decisiones que están tomando hacia el interior y al exterior.

Es así que se ha hecho un temible periodista para los saudíes por la matanza que hacen en Yemen, el bloqueo a Catar y la falta de derechos humanos dentro del país, así como el secuestro de la libertad de expresión. Las cosas no se hacen por consenso del Parlamento sino a través de toda la familia real.

Los intelectuales y periodistas están encarcelados por criticar las reformas del príncipe heredero Muhamad Bin Salman, decía Jashoggi recientemente en una entrevista concedida a la cadena Al Jazeera. ¿Está muerto o no? ¿Desaparecido, secuestrado o hecho pedacitos y regado en un desierto? ¿A quién le conviene la muerte de este periodista?

Lo que sea, esperemos que no sea la muerte, claro está, pero esto se parece mucho a la desaparición-secuestro del primer ministro de El Líbano, el señor Saad Hariri cuando al parecer se portó mal y lo llamaron a suelo saudí y ya no volvió a salir, todo envuelto en un misterio hasta que después tuvieron que mediar otras naciones para que volviera a dirigir su país libanés, así este periodista pisó suelo diplomático saudí en el suelo de Turquía, y ahora ya no aparece.

Washington Post insinúa que fue asesinado por la crueldad saudí. No olvidar que ese país rico en petróleo es pobre en libertad, y más la de prensa, ocupa el piso de la lista, en los últimos lugares de casi 200 países, donde el número uno es Noruega como el mejor país para la libertad de expresión.

Qué futuro se viene encima para la relación entre Ankara y Riad, una ya de por sí afectada cuando Turquía envió soldados a Catar para mostrar su rechazo al bloqueo que Riad hace sobre los cataríes. Son los juegos de poder que deciden la suerte de Oriente Medio, donde el petróleo, la codicia y la ambición han provocado la muerte de miles, la pobreza de muchos más y la riqueza de unos cuantos.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

smd/ncl/hnb

lunes, 8 de octubre de 2018 21:09
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