• Detrás de la Razón: EEUU y Arabia Saudí ¿Traición entre aliados?
martes, 18 de diciembre de 2018 23:42

Desde el año 1940 Estados Unidos y Arabia Saudí mantienen buenas relaciones diplomáticas.

Las relaciones fortalecidas más tarde cuando en un histórico encuentro entre el rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud y el entonces presidente Franklin D. Roosevelt (1933-1945), se selló un pacto que le garantizaba al reino saudí protección militar estadounidense a cambio de acceso privilegiado al petróleo.

La cooperación militar no ha estado fuera de sus vínculos. Arabia Saudí es uno de los principales peones de Estados Unidos en Oriente Medio. Por ejemplo, tras la invasión de Kuwait por el ejército iraquí del dictador Sadam Husein en 1990, Riad permitió el despliegue de cientos de miles de militares estadounidenses en el reino. Lo mismo ocurrió en 1991, cuando Arabia Saudí sirvió de base a la coalición internacional liderada por Washington en la guerra del Golfo.

No todo ha sido una luna de miel entre ambos países, luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, reivindicados por el grupo terrorista de Al-Qaeda, las relaciones bilaterales sufrieron su más serio revés.

El país norteamericano acusó a Arabia Saudí de financiar el extremismo. Durante la Administración de Barack Obama, tampoco se dieron las mejores relaciones. Temas como la ley “Justicia contra los patrocinadores del Terrorismo”, y el acuerdo nuclear con Irán, no fueron del agrado de Riad.

Sin embargo esto empezó a cambiar a partir de 2016. Los dirigentes saudíes celebraron la llegada al poder de Donald Trump. En 2017, el reino árabe le recibe en su primer viaje presidencial al extranjero. Un encuentro en el que Trump se desmarcó de su predecesor y llamó a “aislar” a Irán, para limitar su influencia en Oriente Medio, algo que por supuesto le gustó a Arabia Saudí.

Por si fuera poco, Washington y Riad anunciaron contratos de más de 380 mil millones de dólares, 110 mil de ellos dirigidos a combatir las supuestas “amenazas iraníes”.

Ahora con los lazos ajustados, Estados Unidos y Arabia Saudí acusaron a Irán de armar a los rebeldes en Yemen, precisamente donde el reino de Al Saud tiene una coalición militar en constante ataque. Como era de esperarse los saudíes aplaudieron el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear —conocido internacionalmente como el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés)— firmado en 2015 entre Irán y Grupo 5+1, formado entonces por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania.

Pero justo cuando el mundo creyó que se podían tambalear las relaciones entre ambos, motivado al asesinato del periodista disidente saudí, Jamal Khashoggi, el 2 octubre en el consulado saudí en Estambul (Turquía), y la implicación y conexión del príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, con este crimen, Trump reafirmó más que nunca su amistad con el reino árabe.

En medio del repudio internacional al régimen saudí por este caso, sumado a las violaciones de los derechos humanos que comete contra sus propios ciudadanos, de las presiones por parte de potencias y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para investigar y castigar al reino de los Al Saud, de la guerra cruenta contra Yemen, e incluso, de las revelaciones de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) que implican a Bin Salman con la muerte del periodista, el presidente estadounidense reafirmó su amistad con el reino saudí. Una amistad que ha sido cuestionada a lo interno de Estados Unidos, desde diversos sectores civiles y políticos.

Pero en días recientes, el Senado estadounidense aprobó una resolución que pide a su Gobierno poner fin al apoyo militar a Arabia Saudí en la guerra en Yemen, y otra que responsabiliza príncipe heredero, Muhamad bin Salman, del asesinato del periodista disidente Khashoggi.

Aunque dichas mediadas son por ahora “simbólicas” ya que no está claro que lleguen a la Cámara de Representantes, su aprobación ha sido un desafío a Donald Trump, quién ha defendido el apoyo militar y exculpado al príncipe heredero saudí del asesinato.

Una de estas resoluciones da un plazo de 30 días a la Casa Blanca para retirar las tropas de Estados Unidos en Yemen, salvo las que estén dedicadas a combatir a las facciones locales del grupo terrorista Al-Qaeda.

La iniciativa no tendrá consecuencias inmediatas ya que la Cámara de Representantes aprobó bloquear su voto hasta enero, cuando iniciará la nueva legislatura y los demócratas recobrarán su control. Será en ese momento cuando ambas Cámaras podrían dar luz verde a la medida y mandarla al Despacho Oval (oficina oficial del presidente de EE.UU.).

Tras esta votación del Senado, los saudíes salieron al paso. Rechazaron esta resolución alegando intromisión en sus asuntos internos y soberanía.

Sin embargo la gran interrogante que surge es: ¿Por qué justo ahora en el Senado de Estados Unidos (de mayoría republicana) se aprueba una resolución que condena las relaciones con Riad, luego de haber sido tan parcos y defender al reino árabe?, ¿Traspasará esto a la Cámara de Representantes?

Solo el tiempo dará respuestas. Lo que es cierto por ahora es que las relaciones económicas entre ambos países siguen más estrechas que nunca, y Trump ha dejado muy claro en numerosas ocasiones que el dinero y los acuerdos millonarios pesan más que cualquier otra cosa.

En ‘Detrás de la Razón’ los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por: Danny Pérez Díaz.

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