• Detrás de la Razón - Irán: disturbios, injerencia e intereses
sábado, 6 de enero de 2018 21:30

Despidiéndose el 2017 y empezando el 2018, cuando el nivel de noticias y sucesos en el mundo generalmente bajan, al punto de poner a la prensa y los medios en su mayoría en una ‘crisis’ de titulares o de información que mueva el interés del espectador, empezaron a resonar unas protestas en Irán.

La nación persa, entre la legítima protesta y los disturbios convenientes desde afuera. El país persa que en 2017 estuvo en el centro de la noticia motivado al discurso y ataque del presidente de EE.UU., Donald Trump, contra el pacto nuclear, pero que fue respaldado por las potencias del Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), volvió a escucharse y leerse en las redes sociales, periódicos y televisión durante los últimos días.

Ahora se comentaba de unas manifestaciones antigubernamentales. El presidente estadounidense no perdió el tiempo y salió al ruedo en su Twitter diciendo que era hora de ‘un cambio’ en la nación persa. El premier israelí, Benyamin Netanyahu, tampoco perdió la oportunidad y mostró su alegría por lo que sucedía.

Más tarde la manifestación pasó a ser violenta, convirtiéndose en disturbios. Traspasando la frontera de la libertad de expresión y convirtiéndose en vandalismo.

En efecto, al principio varias ciudades iraníes fueron escenarios de protestas contra los problemas económicos, inflación, así como los casos de corrupción. El presidente de Irán, Hasan Rohani, reafirmó el derecho de los ciudadanos a movilizarse, pero, condenó los actos vandálicos cometidos por algunos.

La Constitución iraní contempla la protesta, pero esta debe llevarse a cabo en el marco de la Carta Magna y la Carta de Derechos de los Ciudadanos. El límite son los disturbios y la violencia, ante tal situación evidentemente las fuerzas de seguridad deben intervenir.

A medida que fueron pasando los días, la cobertura mediática a nivel mundial aumentó, sin embargo, desde redes sociales fueron difundidos vídeos y fotos de represión policial, que al contrastar, no pertenecían a Irán. Imágenes que fueron replicadas por medios, personalidades y periodistas con numerosos seguidores, distorsionando la realidad de lo que aconteció.

A la luz de los hechos, Estados Unidos solicitó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) que el tema fuera abordado en esa instancia, una petición que Rusia rechazó y denunció. ¿Era necesario llevar un tema como este al Consejo de Seguridad de la ONU?

¿Por qué Washington y Tel Aviv han insistido a viva voz, que debe haber un cambio de sistema en Irán y han aupado a los alborotadores a continuar con los disturbios?

Lo que tal vez la injerencia internacional, entre otros actores en juego no se esperaban, era ver la multitudinaria marcha del pueblo iraní en las calles rechazando la violencia, la intromisión desde afuera en los asuntos internos de la nación persa y apoyando su sistema.

A medida que las investigaciones se han ejecutado, los servicios iraníes de inteligencia lograron desarticular un grupo vinculado a la organización terrorista antiiraní Muyahidín Jalq (MKO) al oeste del país. Esta célula había llevado a cabo varios actos de sabotaje en la ciudad de Boruyerd, situada en la provincia de Lorestán (oeste), en los últimos días.

Lo cierto es que hoy más que nunca la nación persa parece estar en la mira de intereses, pero que tienen que ver con su importante rol de poder en Oriente Medio, la derrota de la banda terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en Siria e Irak, y su victorioso respaldo de la comunidad internacional que ha certificado el cumplimiento de Irán al acuerdo nuclear firmado en 2015.

De comprobarse un mayor papel injerencista desde afuera para desestabilizar a Irán, no sería nada extraño. Recordemos que hace poco la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, en inglés) reconoció su papel en el golpe de Estado contra el primer ministro iraní, Mohamad Mosadeq, en 1953, información revelada por el Archivo de Seguridad Nacional estadounidense citando documentos desclasificados.

En ‘Detrás de la Razón’ los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por Danny Pérez Díaz.

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