La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció que la inacción del Gobierno bangladesí y el clientelismo político hacen que unos 20 millones de personas, sobre todo de zonas rurales, sigan bebiendo agua con altos niveles de arsénico, sustancia que provoca decenas de miles de muertes al año.
"El país no está tomando los pasos básicos y obvios para sacar el arsénico del agua potable de miles de pobres en zonas rurales", afirmó el investigador de HRW, Richard Pearshouse. "La situación es casi tan mala como hace 15 años", lamentó.
El país no está tomando los pasos básicos y obvios para sacar el arsénico del agua potable de miles de pobres en zonas rurales", afirmó el investigador de HRW, Richard Pearshouse.
Se calcula que el agua contaminada mata cada año a 43.000 personas, en su mayoría en las zonas rurales.
La contaminación empezó en los años 70, cuando el Gobierno perforó millones de pozos para proporcionar agua a los habitantes de zonas rurales sin tener en cuenta que estaba contaminada con arsénico de manera natural.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la contaminación del agua en Bangladés como "el caso de envenenamiento masivo de población más importante de la historia".
La exposición crónica al arsénico está relacionada con cánceres de hígado, vejiga y piel, así como con enfermedades del corazón.
HRW recuerda que muchos bangladesíes no tienen acceso a cuidados médicos.
Para el informe se analizaron 125.000 pozos de agua, y en 5000 el líquido vital tenía niveles de arsénico superiores a 50 microgramos por litro, estándar cinco veces superior al aceptado por la OMS.
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