"Lo que están firmando es una carta compromiso, no un contrato, donde se notifican tanto de los derechos como de las obligaciones".
De acuerdo con este documento, firmado en árabe y español, que estará vigente hasta febrero de 2016, el Gobierno uruguayo pagará 566 dólares mensualmente a cada uno, más el alquiler de una vivienda y asistencia médica, bajo las condiciones mencionadas, indican las fuentes locales.
"Lo que están firmando es una carta compromiso, no un contrato, donde se notifican tanto de los derechos como de las obligaciones", afirmó Christian Adel Mirza, nexo entre el Gobierno y los refugiados.
Los sirios Ahmed Adnan Ahjam, Ali al-Shaban y Abdelhadi Omar Faray, además del palestino Mohammed Tahanmatan y el tunecino Abdul Bin Mohamad Abis Ourgy, han firmado dicho compromiso, mientras que el sirio Yihad Deyab se abstuvo, porque considera no permanecer en el país.

Por su parte, Ali al-Shaban confirmó la firma del mencionado acuerdo que, en un principio, fue rechazado por los exreclusos, y explicó que los exprisioneros “tienen que ir a aprender español de forma sistemática, tienen que recalificarse desde el punto de vista laboral porque muchos fueron apresados muy jóvenes y siquiera pudieron desarrollar una carrera o un oficio".
Los expresos habían solicitado apoyo financiero, así como vivienda y trabajo para poder vivir en Uruguay, adonde aspiran a traer a sus familiares.
Desde hace casi dos semanas (del 24 de abril hasta el 7 de mayo) cuatro de los seis expresos de Guantánamo recibidos por Uruguay acampaban frente a la Embajada de EE.UU. en la capital, Montevideo, para exigir una mejora de sus condiciones de vida.
Los seis exprisioneros de Guantánamo llegaron a Uruguay en diciembre de 2014, tras pasar más de una década en la prisión estadounidense situada en territorio cubano.
En un discurso ofrecido el pasado mes de diciembre, el entonces presidente uruguayo José Mujica, calificó Guantánamo de "un nido de secuestro", y "una verdadera vergüenza para la humanidad porque la gente que está allí no tiene ni juez, ni fiscal, ni proceso, ni condena, ni pena".

Presionado por la comunidad internacional, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se mostró el pasado mes de marzo arrepentido de no haber cerrado la cárcel de Guantánamo su primer día de mandato, en cumplimiento de la promesa electoral hecha en 2008.
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