• Una manifestación de los nigerianos para exigir la liberación de su líder musulmán, el sheij Ibrahim al-Zakzaky.
Publicada: jueves, 17 de diciembre de 2020 18:19

El abogado del líder del Movimiento Islámico de Nigeria dice que Arabia Saudí ha gastado millones de dólares para matar al clérigo, en arresto domiciliario desde 2015.

En una entrevista exclusiva con el sitio web Islam Times, Ishaq Adam Ishaq explicó el martes que Estados Unidos, el régimen israelí y Arabia Saudí habían instruido al presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, matar a Al-Zakzaky y eliminar el Movimiento Islámico de Nigeria (IMN, por sus siglas en inglés).

El aludido abogado indicó que la dinastía gobernante saudí era la encargada de aportar millones de dólares para acabar con el líder religioso, cuyo estado de salud es muy precario.

Según Ishaq, el líder musulmán sigue bajo arresto domiciliario, pero no sabe nada de él, pues la última vez que lo visitó fue en febrero de 2020.

 

Hizo hincapié en que el Gobierno nigeriano no quiere que el sheij Al-Zakzaky sea liberado porque lo ve como un peligro para sí mismo y su permanencia.

En diciembre de 2015, el destacado clérigo chií y su esposa fueron detenidos, tras una violenta redada policial en su residencia particular en la norteña ciudad de Zaria, en el estado de Kaduna. Durante el brutal arresto, apoyado por fuerzas saudíes, tres de sus hijos perdieron la vida, su esposa sufrió heridas graves y más de 300 de sus seguidores fueron asesinados.

Varios informes médicos indican que el líder del IMN presenta altos niveles de plomo y cadmio en la sangre, por lo que resulta del todo necesario que sea atendido en un hospital. En agosto de 2019, el sheij Al-Zakzaky viajó a La India para recibir atención médica, pero se vio obligado a regresar a su patria por los obstáculos que Nigeria generó durante su estadía en aquel país.

Según su defensa, en el juicio que tuvo lugar los días 18 y 19 de noviembre de 2020, él y su esposa se declararon inocentes de las acusaciones, ya que el Gobierno no tuvo ninguna prueba convincente para condenarlo y los testigos convocados por la Fiscalía no pudieron probar las falsas acusaciones que plantearon en su contra.

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