El viernes, estudiantes italianos salieron a las calles de varias ciudades para denunciar las deficiencias del sistema educativo y exigir mejoras en los centros escolares, en unas movilizaciones similares a las registradas en Francia.
Los manifestantes reclamaron más recursos para la educación, la rehabilitación de los edificios escolares y mejores condiciones de estudio. Asimismo, rechazaron las políticas educativas del Gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Durante las protestas, la Policía utilizó porras para dispersar a los manifestantes en Bolonia, mientras que en Turín las fuerzas de seguridad recurrieron a cañones de agua y gases lacrimógenos.
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