• Detrás de la Razón: Trump siembra terror en Tierra Santa para destruir Jerusalén, alerta Palestina
lunes, 26 de febrero de 2018 22:39

Debe haber una intención malévola, quizá la sumisión a una orden, o que desde sus ojos se vea un tesoro muy grande, lo digo porque no habría forma de explicar con hechos históricos lo que está haciendo Donald Trump, al anunciar el reconocimiento de Al-Quds (Jerusalén) como capital israelí.

Antes de entrar en el contexto mundial, lo estoy viendo desde el punto de vista de los Estados Unidos. Porque la decisión de Trump, con los hechos reales históricos, a saber, parece ser que es un ataque al propio pueblo estadounidense.

En los EE.UU., todo tema, decisión, noticia, análisis, cualquier cosa, que se le ponga el sello de Seguridad Nacional, es intocable porque según las reglas estadounidenses, ese adjetivo significa que se está hablando de lo más importante para ellos, la integridad y seguridad de todo EE.UU. En 1995, ya se había aprobado políticamente, en el Congreso que se reconociera a Al-Quds como capital de régimen de Israel y se trasladara la embajada estadounidense a Tierra Santa.

El punto es que ningún presidente de EE.UU. se atrevió a hacerlo porque sus sistemas de inteligencia alertaron que no se hiciera al clasificarlo como un asunto de Seguridad Nacional. Ahora, Trump ha roto esa alerta, y al decidir lo que los otros no quisieron, sin duda está atentando contra su propio pueblo.

¿Qué habrán visto desde 1995, los jefes de Inteligencia estadounidense que no querían que se aplicara el movimiento de su embajada? Ya desde ahí, hay mucho qué analizar. Ahora vayamos al huracán desde la perspectiva intelectual, periodística de orden internacional. Todas las embajadas del mundo no están en Al-Quds, sino en Tel Aviv.

Es por respeto a no provocar más caos en el conflicto israelí-palestino, y seguramente algunas por recomendación de sus inteligencias. Y no están, sobre todo, porque en 1947, el mundo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuando era más unida y poderosa determinó que Jerusalén debía tener una administración internacional. Y en 1980, el honorable Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), emitió la resolución de que todas las representaciones diplomáticas debían de retirarse o no estar en Al-Quds.

El régimen de Israel reclama como su capital, Al-Quds. Los palestinos reclaman como su capital Al-Quds. Y prácticamente este ha sido el ojo del huracán del conflicto entre Israel y Palestina que ha cobrado la vida de miles de personas, porque Al-Quds sería la bandera del Estado palestino, al cual se opone Israel.

En esta historia de muerte y hostilidad aparece Trump con su decisión de poner la embajada de EE.UU., precisamente en medio de este eterno y sangriento problema. ¿Qué significará esto? Ya lo dijo la facción palestina, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), “Trump detonará todo Oriente Medio”. Quizá eso es parte de lo que había visto la inteligencia de EE.UU. al advertirle a la Casa Blanca que no lo hiciera, y por eso se abstuvieron.

¿Llegó la hora? ¿Por qué a Trump no le importa que se detone Oriente Medio?, quizá eso quiera. un pretexto para comenzar una guerra gigantesca de sangre y horror.

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

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