• Detrás de la Razón: El descuartizador y los pedazos de cuerpo: la pesadilla para EEUU, la CIA, Trump y Putin
lunes, 21 de enero de 2019 20:51

Quizá de cada trozo de cuerpo del periodista asesinado, lo que se huela son dólares, petróleo y una emergencia de reconfigurar el poder financiero.

Porque de su paradero nada, y de su justicia, menos. Desde 1974, cuando el presidente de EE.UU., Richard Nixon, acordó con el rey Faisal de Arabia Saudí, que todas las transacciones petroleras saudíes debían ser en dólares a cambio de protección militar (el dólar dejaba de ser respaldado por oro porque los países estaban devolviendo el billete verde para reclamar sus lingotes), el dólar prácticamente echó anclas en el infinito poder petrolífero de Oriente Medio, y así afianzó su valor y su extensión en el planeta sin necesidad de que un metal lo respaldara.

Pero desde el 2017 cuando el economista Carl Weinberg, de High Frecuency Economics alertó a CNBC que China avanzaba poco a poco para sustituir a los petrodólares con el petroyuan comerciando directamente con Arabia Saudí, las cosas se pusieron tensas porque se hablaba de mucho dinero y de la caída ya entonces del billete verde: Mover el comercio de petróleo de dólares a yuanes llevará ahora mismo entre $ 600 000 millones y $ 800 000 millones en transacciones fuera del dólar.

Significa una demanda más fuerte de cosas en China, ya sea en valores o en bienes y servicios. es un plus de crecimiento para China y es por eso que quieren que esto suceda, afirmaba Weinberg. Y comienzo con esto porque quizá es lo que estamos viendo con el caso Jamal Khashoggi, quien se convertiría en la punta del iceberg que se ve en el mar, pero que debajo estaría una férrea lucha en EE.UU. entre los que quieren proteger esa relación del dólar y los saudíes, y los que quieren controlar el comercio mundial, quizá buscando deshacer incluso esa eterna relación Riad-Washington.

Recordar que mucho se manejó que si Arabia Saudí en aquellos principios de los 70, no aceptaba el trato de los petrodólares, EE.UU. no solo no la protegería sino que podría invadirla militarmente bajo pretexto de lo que fuera para controlar Washington mismo el petróleo. Pero ahora parece haber varios bandos.

Aquí es donde aparece Khashoggi, de un lado la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y el Senado que acusan de asesino al príncipe heredero y a su régimen monárquico que dicta lo que se hace en el país, y del otro lado, un Donald Trump, maquiavélico o tonto geopolíticamente, defendiendo la inocencia del príncipe heredero Muhamad bin Salman, poniendo como excusa la millonaria venta de armas que hacen las empresas estadounidenses al régimen saudí y de la que dependen miles de empleos en EE.UU.

Primero EE.UU. que la verdad, lo dejó claro Trump, el asunto se complica cuando su propio Gobierno, o sea la CIA, le contradice y cuando los senadores de su propio partido, los republicanos, le contradicen y quieren castigo para Arabia Saudí. Es evidente que los senadores no están preocupados por los derechos humanos y la justicia en Arabia Saudí. La pregunta es ¿qué defienden?

En Detrás de la Razón, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen. El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la noche; México, doce, y Colombia, una de la tarde.

Por Roberto de la Madrid

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