• Venezuela: el Golpe que no fue
lunes, 3 de junio de 2019 12:36

Una extraordinaria sucesión de eventos en y sobre Venezuela a partir del golpe de Estado frustrado del 30 de abril ha desatado una ola de conjeturas e hipótesis conspirativas:

-¿negociaron altos mandos militares e institucionales con Estados Unidos un posible cambio de régimen con Juan Guaidó al frente? -¿Engañó a los conspiradores el ministro de Defensa y principal líder militar, general Vladimir Padrino López?- Las versiones sobre negociaciones ¿son una maniobra divisionista para focalizar en el Gobierno bolivariano y hacer olvidar el fiasco? ¿O intentan socavar la confianza en la cúpula cívico-militar?- -Se adelantó Guaidó a lo planificado?-¿El alzamiento fue organizado por la contrainteligencia militar para verificar quién es quién? -¿Por qué hubo tanto desorden y desorientación en la asonada? ¿Cuál era el plan? ¿Tomar La Carlota y levantar bandera de territorio liberado en el corazón de Caracas?-¿Fue un ensayo, similar al ocurrido en Chile en junio de 1973? ¿Fue todo una estratagema de Guaidó para sacar a Leopoldo López de su casa y neutralizarlo? - ¿Fue todo una estratagema para liberar a López y ponerlo como líder?-  ¿Guaidó y López son rivales o sólo pretenden serlo? Casi todas estas hipótesis vienen del extranjero.

En todas ellas se soslaya el hecho fundamental de la reacción popular, expresada con espectacular contundencia el 1 de mayo, y el vínculo de los militares con el pueblo: la idea de pueblo, patria e independencia, lealtad, los símbolos de Simón Bolívar y Hugo Chávez.Por otro lado, el episodio del golpe revela aún con más claridad cómo Venezuela está siendo el territorio de confrontación geopolítica entre las economías emergentes de China, Rusia e Irán, y Estados Unidos, que pierde aceleradamente su papel hegemónico en el mundo.

La guerra sucia ya comenzó, inmediatamente después de la fracasada "ayuda humanitaria" el 23 de febrero. Se manifestó primero con el sabotaje al sistema eléctrico, y luego el frustrado golpe de Estado. Y continúa con el ataque a la moneda y la explotación de las debilidades internas del Gobierno, que ha sido incapaz de poner freno a la especulación y las mafias de corrupción que las impulsan. Esto, junto a la escasez de medicinas, son los peligros más grandes.

Estados Unidos mantiene viva la amenaza de un ataque militar, prospecto que sin embargo no parece agradar al Pentágono: no hay victoria rápida y asegurada, y tampoco aliados dispuestos a poner tropas. La destrucción de una sucesión de ataques aéreos generaría un rechazo internacional, sin necesariamente generar el cambio deseado.

Rusia y China mantienen el apoyo a Caracas, no sólo en defensa de sus intereses inmediatos, sino que en función de la reestructuración económica y estratégica mundial: ambos países están rodeados de bases militares hostiles. En este contexto, la perspectiva de una salida negociada se va haciendo más real: ¿qué características pudiera tener esta salida?

akm/mjs

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