• Hoveyda, el periodo de la vida y muerte: Parte 5
lunes, 10 de febrero de 2020 7:21

El 13 es un número maldito en la vida de Amir Abás Hoveyda. Nació 13 años después del movimiento constitucionalista, y fue durante 13 años primer ministro.

Pero ahora Hoveyda se encuentra encarcelado en una simple celda en la Prisión Qasr, en Teherán (la capital de Irán); está estresado y preocupado.

Hoveyda pasó de ser primer ministro a ministro de la Corte Imperial. Muchos creían que su presencia en este puesto duraría poco. Todos esperaban la hora cero.

El shah de Irán, Mohamad Reza Pahlavi, le convocó y se dirigió a Hoveyda de manera muy fría, de la mismísima forma en la que lo solía hacer, que para que esté a salvo y para que su seguridad esté garantizada será enviado a un lugar seguro; la cárcel limpia y de lujo de la Savak (la Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional de Irán entre los años 1957 y 1979) en la calle Fereshteh (en Teherán). A Hoveyda se le permitió ir en su auto personal, un Peykan azul que usaba siempre, a la casa de su madre, situada en la calle Darus.

En París, la capital de Francia, intenta entrar en el círculo de Sadeq Hedayat (el escritor iraní), e incluso le escribe varias cartas en diferentes ocasiones. No obstante, la afiliación a Hedayat ha incidido en toda su vida. Uno de sus amigos íntimos, Sadeq Chubak, es estudiante de Hedayat y siempre le acompaña. En París, Hoveyda se convierte en todo un filósofo francés, incluso en apariencia, pues adorna su abrigo con una orquídea y lleva un bastón al caminar.

Hoveyda, al igual que no estuvo presente en Irán durante años, desaparece de repente y por completo durante la nacionalización de la industria del petróleo. En ese momento, Irán está sumido en tensiones. Cada formación política hace propaganda a su favor.

Los líderes del movimiento pro nacionalización se separan. El cisma acaba con la unidad que existía para la nacionalización de la industria petrolera y se produce el golpe de Estado del 13 de junio de 1953, que acaba convirtiéndose en una experiencia amarga para el pueblo iraní.

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