• 10 Minutos; EEUU: Una potencia en decadencia
miércoles, 5 de junio de 2019 21:36

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. ha sido casi el actor principal del sistema internacional, liderando la creación de organizaciones como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Y hasta hace poco, la Diplomacia estadounidense era esencial para los acuerdos multinacionales sobre comercio, clima, seguridad regional y control de armas.

Pero ahora ¿cómo de poderoso es el tío Sam? ¿Puede seguir imponiendo su voluntad a los demás países y arrastrarlos con sus políticas, que pueden ser estúpidas, peligrosas e incluso contrarias a sus intereses?

El Gobierno de Donald Trump cree que sí, especialmente desde que John Bolton se convirtiera en el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y Mike Pompeo asumiera el cargo de secretario de Estado. Su llegada a la Casa Blanca ha marcado un retorno al enfoque unilateralista estadounidense en política exterior propio de la Presidencia de George W. Bush.

En aquel entonces, la tesis clave era que EE.UU. era tan poderoso que podía ir solo en muchos asuntos y que el resto de los Estados no tenían otra opción sino seguirlo.

Los estadounidenses se han dado cuenta, muy a su pesar, de que su poder militar no es una herramienta tan útil como lo fue una vez en el escenario mundial. Si bien EE.UU. sigue siendo el principal poder militar, capaz de desplegarse en cualquier lugar, ya no está tan claro si dicha capacidad podrá efectivamente garantizar el liderazgo estadounidense.

Con excepción de la guerra del Golfo Pérsico en 1991, sus victorias militares claras son pocas y distantes entre sí. El despliegue sin fin de EE.UU. en Afganistán se asemeja al de Vietnam por su incapacidad para resolver la guerra civil de ese país.

El fracaso de EE.UU. para cambiar el llamado régimen en Siria es el último ejemplo al respecto, pero los militares de otros países, actuando independientemente de Washington, han demostrado ser efectivos, como lo han sido las operaciones rusas, turcas e iraníes en Siria.

El hecho es que las relaciones de poder a nivel global ya han sufrido cambios drásticos y los estadounidenses necesitarán jugar de manera diferente en este nuevo mundo, en el que los otros cuentan con sus propios activos, que las políticas de EE.UU. son incapaces de controlar, pues esos días ya pasaron.

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