• Detrás de la Razón: Trump congela al que sabe los secretos de EEUU, investigaba a Rusia

Hay un tremendo vendaval en EE.UU. que sacude todas las esferas de poder, desde la justicia hasta los medios de comunicación, desde la Casa Blanca hasta los sistemas de inteligencia como la CIA.

El factor, más no digo el culpable, se llama Donald Trump. ¿Quién tiene la verdad? Quizá nunca lo sabremos, pero lo que está haciendo Trump es algo sin precedentes, la ha declarado la guerra a todos los que se le oponen, no importa si están dentro de su gobierno, dentro de su oficina, si son parte esencial para gobernar el país o si son estrellas de la televisión, quien se oponga, le corta las alas, y también habrá que preguntar por qué se le oponen, si es real y sincera la oposición o tiene marcado interés en que el interés de Trump, sea el que está detrás de él o el personal mismo, caiga.

Horas televisión se gastan cual si fuera un gran “reality shows”, un “talk show” o una telenovela, saltan y brotan los casos, los escándalos, las versiones nuevas, las tramas, en la Administración del presidente Trump.

El nuevo huracán se llama John Brennan a quien Trump le arrancó su acreditación y su acceso de seguridad que tiene como exsuperalto funcionario, nada más quien fuera el pasado director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés).

El asunto no es lo que le causó personalmente a Brennan, quien ahora no tendrá acceso a cierta información o ni a las oficinas de inteligencia, sino la tormenta política que significa, nadie, ningún presidente antes le había quitado las credenciales a un funcionario que haya servido en una posición tan sensible, delicada y oscura como lo es la CIA.

Además de práctico, ya que como “ex” puede seguir asesorando a los nuevos funcionarios que le siguen, no tiene nada de ventaja pelearse o despreciar a quien sabe los secretos más sagrados de la seguridad de Estados Unidos. Trump lo hizo. Y con ello además amenazó a una docena más de altísimos mandos que sirvieron en la época de Barack Obama.

Furiosos es lo menos que están, cuando saltaron para defender a Brennan y ellos mismos, y de todo le han dicho: “A través de sus acciones, nos ha avergonzado ante los ojos de nuestros hijos, nos ha humillado en el escenario mundial y, lo peor de todo, nos ha dividido como nación”, le escribe uno de los altos mandos de operaciones secretas como la de Osama bin Laden, fundador del grupo terrorista Al-Qaeda.

La destitución porque aunque no es formal, cuenta como tal, de Brennan para que pasara a ser ya nada más una sombra, se da justo días después de que el propio Brennan criticara a Trump por defender al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en vez de defender a EE.UU., lo llamó traición, o también criticara que Trump le llamara “perra” a la exasesora presidencial de él mismo, Omarosa Manigault Newman, quien protagoniza otro de los escándalos que brotan como satélites alrededor de la Oficina Oval.

Trump se ha convertido en un gran malabarista de bolos de fuego, que independientemente si es verdad lo que dice, le pueden caer todos encima y quemarlo y llevarse entre sus patas a muchos. ¿Sabrá realmente a dónde lo va a llevar todo lo que está haciendo Trump? ¿O fue puesto para eso, para ser odiado para distraer de lo que realmente es importante para EE.UU. y el mundo mismo?

No basta lo que se dice en las noticias, es falso, dice Trump, pero 300 periódicos unidos de EE.UU., no es poca cosa, desde el diario estadounidense The New York Times hasta el Boston Globe, denuncian que Trump es un peligro para todo el país. Trump dice que los medios son el partido de oposición, o sea los demócratas, disfrazados de periodistas queriéndolo doblegar.

En “Detrás de la Razón”, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, seis y Madrid, siete de la tarde; México, doce del día, y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

mhn/nck

sábado, 18 de agosto de 2018 21:59
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